"En todas las ficciones, cada vez que un hombre se enfrenta con diversas alternativas, opta por una y elimina las otras; en la del casi inextricable Ts´ui Pen, opta -simultáneamente- por todas..."

martes, 31 de enero de 2012

Una película y un amor azul

Que durar sea mejor que arder
Gustavo Cerati

Ver las películas que una elige ver y salir “llena” del cine (como dice mi colega Eleonora) es una felicidad y una fiesta, pero cuando las películas la eligen a una, cuando atacan por sorpresa, por ejemplo, desde la TV pública y nos atrapan irremediablemente ya desde las primeras imágenes, sin saber absolutamente nada de ellas, ni siquiera sus títulos… y, aun así, nos vamos a dormir “llenas”, entonces, sentimos la felicidad, la fiesta y entendemos perfectamente el milagro y el porqué del azar.
Anoche, lista para irme a dormir, todavía con el cansancio de dos maravillosos días de viaje, la pantalla del televisor se puso en blanco y en silencio sin previo aviso. Poco a poco fueron apareciendo los anuncios en sobrias letras negras de lo que, claramente, aparecía como una película. Un sonido que podía ser el viento, el ruido del mar o cualquier otra cosa, abre mi imaginación y el texto, negro sobre blanco, se detiene en el momento exacto en que los dos puntos que siguen a la palabra “present” instauran el suspenso y me invitan a seguir.  Inmediatamente después, un primer plano de unas manos sobre el volante me muestra que el sonido es el de una camioneta y la cámara se desplaza lentamente para mostrarme el perfil del dueño de esas manos: un hombre grande con poca sorpresa en los ojos y un actor desconocido para mi ignorancia cinéfila. Lo que sigue es el primer plano mudo de una joven hermosa, con el pelo al viento en un lento parpadear de ojos y una voz masculina en off que nos dice: “Me preguntó: ¿Crees que sería divertido casarnos?”
Listo. Estoy capturada. Sé que no habrá cansancio ni sueño que permita que yo no vuelva a acomodarme en el largo sillón del living para entrar en la magia… Después vendrá lo menos importante: saber que se trata de Lejos de ella (Away from her), un film canadiense, la ópera prima de Sarah Polley, del año 2006, que no tuvo grandes críticas y que apenas fue valorado en su momento por las excelentes actuaciones y como el primero de los filmes de una cineasta en formación. No me importa. Hoy y aquí Lejos de ella es algo que no quisiera olvidar.
Y es que Lejos de ella es una película sobre el olvido y tal vez por eso, es una película blanca, blanca como el olvido cuando ya no recuerda ni la palabra "olvido", es una película de silencios profundos, de enormes espacios de nieve, donde hasta los créditos son en fondo blanco, el exacto fondo blanco de los recuerdos cuando ya no son. 
Grant y Fiona Anderson (Gordon Pinsent y Julie Christie, bellísima en sus casi setenta años) son una pareja mayor que vive solitaria en una hermosa cabaña en un bosque nevado. Desde los primeros diálogos sabemos que Fiona está empezando a olvidar las palabras y a confundir territorios. Como Yang, la protagonista de Poetry, comienza a experimentar los primeros síntomas de Alzheimer.  Si en Poetry, el foco está puesto en quien pierde poco a poco las palabras pero encuentra en el final la poesía, en la película de Polley, el foco está puesto en quien se queda del lado de acá, en quien se convierte en el espectador impotente y desesperado del irse cada vez más lejos del amor de su vida. Lejos de ella es, pues, una película de fríos: fríos azules, fríos inviernos, frías memorias… Y Lejos de ella es también, paradójicamente, una de las más bellas historias de amor que he visto en los últimos tiempos.  No de ese amor desmesurado y pasional de los rojos y los anaranjados, sino el amor acostumbrado y tenaz de más de cuarenta años compartidos, el amor reposado y azul que desmiente la estúpida creencia de que durar es la ineludible consecuencia de no haber sabido arder.
Ella será quien decida internarse. Ella será quien decida que el hecho físico de alejarse del ser que ama deberá acompañar el lento irse lejos de los recuerdos. Ella será quien sabrá que la memoria del amor no puede irse antes que el cuerpo del amor.
Él será quien intente por todos los medios seguir estando de algún modo en ella. Él será quien insistirá en leerle una y otra vez las Cartas de Islandia de Auden como un inútil pasaje a un pasado que ya no será. Él será el propio sacrificio por que ella alcance, aunque ya muy lejos de él, una mínima felicidad prestada.
¿Adónde va el amor cuando se olvida? ¿Es posible permanecer en el otro aun cuando en el otro se van apagando los recuerdos “uno por uno, como las luces de una casa en cortocircuito”? ¿Puede el amor por el otro ser más fuerte que el que sentimos por nosotros mismos? ¿Puede el amor sobrevivir al olvido del amor?
Lejos de ella está muy lejos de dar respuestas a ninguna de estas preguntas pero hace que todas y cada una de ellas valgan la pena.
“Cuando no lo veo”, dice Fiona frente a unos pimpollos de lirios amarillos, “olvido lo que significa el 'amarillo'. Pero puedo mirar otra vez… A veces hay algo delicioso en el olvido. Creo que si metes los dedos dentro del pétalo cerrado, puedes sentir el calor. Pero no estoy segura, no sé si lo que siento es el calor o mi imaginación”

Hasta la próxima.

domingo, 15 de enero de 2012

Poetry y la posibilidad de decir lo imposible.

 Día de lluvia. Vacaciones. Excelente oportunidad para volver a ver el cine que más nos gustó. Ese que nos dejó con las ganas, que nos pidió palabras que no pudieron ser en ese momento pero que enseguida supimos que serían alguna vez… Y entonces, como Yang, la protagonista de Poetry, tomamos nota en nuestra libreta de “inspiración poética” y las dejamos ahí para después, para cuando tengamos tiempo de pelearnos con la página en blanco para escribir la lectura que quedó trunca, la escritura que todavía no fue. Esta vez se trata de Poetry, la última película del director coreano Lee Chang- dong.
Poetry (Poesía para el alma, como se la conoció aquí) es el relato de la imposibilidad de decir, aun cuando, paradójicamente, “dice” y lo que dice, lo dice poéticamente, justo en el límite entre la palabra y el silencio que gana finalmente la pantalla transformada en río. La película es música sin música, es dolor y es belleza, es hueco y es deseo de llenar el hueco…
Yang Mija (la extraordinaria actriz Yun Jeong-hie) es una mujer de sesenta y seis años, extraña, coqueta, sensible, que se anota en un curso de poesía porque “le gustan las flores y decir cosas raras”.  Tiene a su cargo a un nieto adolescente, Wook, con el que apenas logra comunicarse, y se gana la vida cuidando a un anciano  que busca expresar de algún modo también su propia poesía.
Un día se enterará de que la joven Agnes se ha suicidado arrojándose al río desde el puente, y al día siguiente sabrá que su nieto, junto con otros cinco adolescentes, ha sido la causa de esa muerte, se enterará de que Wook y sus amigos la han violado reiteradamente durante los últimos seis meses. Todo esto lo sabrá a través de cinco hombres, los padres de los jóvenes involucrados, que la convocarán a una reunión para referirle el suceso y para proponerle juntar entre todos el dinero necesario para “reparar” el daño causado a la madre de la joven y evitar, de este modo, que sus hijos caigan en manos de la policía y del escarnio social.  
Nada más lejos de su búsqueda poética que lo que acaba de escuchar. De modo que sólo atinará a hacer silencio y a salir de ese adentro para refugiarse en las flores del jardín: “¿Conoces el significado floral de la cresta de gallo?”, le preguntará a uno de los padres que, sorprendido por su reacción, saldrá a buscarla entre las flores. “Significa ´escudo´, un escudo que nos protege”, se contestará y le contestará. ¿Podrá la poesía ser ese escudo contra la muerte, contra la indiferencia, contra el mundo que se ensaña fatalmente en negar la poesía que Yang busca desesperadamente para narrar el mundo, el otro mundo? Yang no tiene palabras para el horror y la culpa, lleva consigo una libreta en la que toma nota cada vez que necesita encontrar la “inspiración” de la que le ha hablado su maestro, cada vez que le hace falta un “escudo” contra la realidad: “La flor roja como la sangre”, anotará esta vez… 
Otro día sabrá también que un incipiente Alzheimer le irá robando poco a poco las palabras: “Primero olvidará los sustantivos; luego los verbos”, le dirá su médica después de asegurarse de que debe decírselo porque está sola, porque no ha venido con nadie más. ¿Cómo será olvidar las palabras que nunca se encontraron? Yang sólo sonreirá y reparará en las camelias que están sobre el escriltorio: “Son flores de invierno, flores del dolor”. Es que a Yang le gustan las flores y decir cosas raras…
Pero el escudo no basta, ni las palabras que se le escapan de la mente, de la memoria, del papel, de la vida… Y entonces Yang se hundirá en el silencio: robará el retrato de Agnes en silencio; hablará con su madre en silencio; conseguirá el dinero para “salvar” a su nieto, en silencio   y llorará bajo el agua de la ducha de la casa en la que sirve a un viejo inválido, también en silencio. 
Y sin embargo, el poema será como ha sido la vida. Raras o no, las palabras dirán lo no dicho y morirán en el río, como Agnes, como los sustantivos y los verbos, como el ruido del agua que se apaga y nos deja tan ciegos de ojos, tan mudos de belleza, tan  sordos de dolor como la poesía que ahora se ha vuelto imagen y sonido, como las palabras raras que algún día serán más allá de la libreta en la que buscamos una y otra vez capturar lo imposible…
No se la pierdan.
Hasta la próxima.    

jueves, 5 de enero de 2012

Los silenciados que vosotros gritáis, gozan de buenos micrófonos.

Fue difundido antes de ayer el lanzamiento de la primera plataforma “para la recuperación del pensamiento crítico”  a cargo de un grupo de intelectuales liderados por Beatriz Sarlo en “contra” de Carta Abierta, según lo anuncia el titular de una noticia aparecida en La Nación del día de hoy, con foto y todo y sin ponerse colorado.
No es mi intención discutir las críticas de este grupo al gobierno ni las que esta primera plataforma establece contra los intelectuales de Carta Abierta (CA). Me interesa en especial reflexionar acerca de los motivos, causas o razones que, según argumenta el grupo, llevan a la ineludible "creación" de este "nuevo" espacio. En este humilde análisis no me propongo otra cosa que "intentar leer (este primer documento) más allá de la letra manifiesta y visibilizar lo oculto, tratar de salir de la mera apariencia de los efectos para bucear en las causas que los determinan", tal cual reza la carta de principios de estos intelectuales anti- CA y anti-K.
“Escapar al efecto impositivo de un discurso hegemónico no es una tarea fácil”, comienza diciendo la plataforma como primera justificación de la necesidad de su creación y uno no puede menos que preguntarse de qué hablan estos intelectuales cuando hablan de “discurso hegemónico”. Inmediatamente, a  medida que uno avanza en la lectura de la carta, se percata de que con "discurso hegemónico” se refieren al discurso del gobierno, por lo que uno se sigue preguntando, cada vez más sorprendido, si en serio será un grupo de intelectuales quienes hablan de hegemonía del discurso o si, al menos, alguno de ellos habrá aprobado “Comunicación I” en alguna universidad del planeta. ¿De qué “hegemonía” estamos hablando? ¿De la de los medios que con tres tapas seguidas en contra de un presidente derrocaban gobiernos?, ¿de la de periodistas serviles al poder económico que aterrorizan a la población con corridas bancarias y financieras para desestabilizar el mercado?, ¿de la que, aliada a la dictadura cívico militar, se apoderó de papel prensa y nos hizo creer que la guerra de Malvinas estaba ganada mientras nuestros nenes morían muertos de frío? Ciertamente celebro la aparición de este grupo de intelectuales y su crítica (aunque un tanto tardía) a la hegemonía discursiva.
Continúan diciendo quienes no pueden hablar: “En síntesis, sostener nuestra capacidad y conciencia crítica y manifestarla, romper el silencio, como paso imprescindible hacia un accionar colectivo y transformador”. Sí, leyeron bien: “romper el silencio”. Si algo ha hecho la señora Beatriz Sarlo desde que es famosa como Susana Giménez o Mirta Legrand como muchos de sus amigos intelectuales, no ha sido otra cosa que “romper el silencio”. Particularmente la señora no ha parado de hablar desde los micrófonos del magazine de espectáculos que Tenenbaum conduce en las tardes de radio Mitre, ni ha parado de escribir desde el "prestigioso" diario La Nación todo lo que se le ha ocurrido decir y escribir sin que nadie haya intentado callarla desde ninguno de los lugares de poder oficial. Bienvenidas sean sus palabras, inteligentes y preclaras, pero eso sí: con nosotros no, Betty, no nos traten de estúpidos intentando hacernos creer que hoy "rompen el silencio" porque los silenciados que vosotros gritáis gozan de buenos micrófonos ayer, hoy y siempre. 
No recuerdo que crearan ningún grupo (y no escuchamos sus lindas vocecitas federales) cuando diarios nacionales, provinciales y municipales tuvieron que dejar de salir por el costo del papel ni con los periodistas muertos por la complicidad con la dictadura cívico militar de las corporaciones para las cuales trabajan muchos de ustedes, intelectuales-con-capacidad-crítica. Sí, ya todos sabemos: eso corresponde al pasado y muchos de ustedes están hartos de la dictadura que nada tiene que ver con este presente autoritario donde todo el mundo dice que no puede decir lo que dice, etc etc etc… Al respecto, les recomiendo un libro que se llama Tiempo pasado, de una tal Beatriz Sarlo (no sé si tendrá algo que ver con la señora de la foto que ilustra esta nota y la de La Nación) en el que la autora realiza un exquisito análisis de la incidencia de la memoria y del pasado en el presente y en el futuro y en la identidad de un país.
En fin, “romper el silencio” no fue una construcción muy feliz, señores. O ustedes son brutos, cosa que no creo en absoluto, o nos tratan de brutos a todos nosotros, los absolutamente incapacitados para “leer” la realidad.
Más adelante arremeten contra los intelectuales de Carta Abierta llamándolos “voceros del gobierno” que “han producido una metamorfosis en relación con su historia y su postura crítica.” Me pregunto por qué quienes apoyan la mayoría de las medidas de este gobierno son “voceros” y quienes transmiten las ideas de los medios opositores no son “voceros” de sus intereses económicos. Me pregunto por qué quienes trabajan en medios públicos lo hacen “por dinero” y quienes han pasado de las tristes aulas de Filosofía y Letras o Derecho de la UBA, a las pantallas de los medios privados, lo hacen por convicción… No sé, a veces se me ocurre (qué mal pensada) que intencionalmente dan vuelta el discurso…
Por último, aluden a la “construcción de un relato oficial, que por vía de la negación, ocultamiento o manipulación de los hechos, pretende…” y más adelante: “Este relato disciplinador y engañoso utiliza la potencia de los recursos comunicacionales de que dispone crecientemente el gobierno para ejercer control social mediante la inducción de mecanismos alienatorios sobre las formas colectivas de la subjetividad”.
Les propongo un ejercicio: cambiemos “relato oficial” por el de “relato de los medios hegemónicos”. Vengo escuchando el mismo argumento de las voces contrarias… Si eso no es dar vuelta el discurso y una muestra más de la falta de imaginación para argumentar… 
Saquémonos las caretas, señores. Lo cierto es que ya no podemos hablar estrictamente de "discurso hegemónico" en ninguno de los dos casos. Hace rato que Clarín no puede voltear a un gobierno con sus tapas y hace rato que La Nación o TN han perdido credibilidad en gran parte de la gente. La “gente”, ese concepto tan general como ineficaz para expresar la voluntad popular, ha podido desde 2003 en adelante confrontar discursos y evaluar por sí misma la realidad que construyen los medios a pesar de la desventaja en que los medios oficialistas se encuentran aún (a pesar de la nueva ley de medios audiovisuales), en relación con el mapa de los medios que pertenecen al grupo Clarín. Todos los que mínimamente hemos estudiado algo de comunicación sabemos que la realidad es discursiva y que la construcción que hacen los intelectuales de los medios “oficialistas” es tan creíble ahora como la del relato que construyen los intelectuales de los medios “opositores”. Lo importante es pararse en un lugar y explicitar el lugar de poder desde el que se habla (porque convengamos que la lucha entre los relatos no es más que la lucha por el poder) y todo esto ha sido posible (le guste o no a quien le guste o no) gracias al surgimiento de programas con un discurso enfrentado a los medios en ese momento hegemónicos que han sabido ganarse a un público que los siguió y que los sigue a pesar de los constantes ataques de sus competidores. No es casual que tanto la TV pública como Radio Nacional hayan aumentado sus audiencias en más de un 70% en relación con períodos anteriores. Algo necesitaba escuchar la gente que no estaba escuchando hasta ese momento.
Y así, continúan argumentos que bien podrían servir como fundamentaciones en contra de lo que ellos mismos dicen y hacen en los medios en los cuales trabajan y a los que son invitados con asiduidad. Vayan como ejemplo unos pocos: “La discusión de ideas es sustituida por la descalificación del interlocutor y toda disidencia es estigmatizada” (¿No es estigmatizar a los miembros de Carta Abierta llamarlos permanentemente “voceros oficiales”?) o “Cuando desde los medios públicos se utiliza la denigración de toda voz crítica por medio de recortes de frases, repeticiones, burlas y prontuarización…” (¿Alguien recuerda el magazine de Tenenbaum en Radio Mitre que continuó al programa de 678 en que intervino Sarlo o la “prontuarización” que muchos de estos intelectuales han hecho de Hebe de Bonafini sin tener la menor prueba en su contra?: “recorte de frases, repeticiones, burlas, prontuarización…”)
Finalmente, quiero insistir (ya he hablado de este tema en este espacio) en el hecho de que el conflicto, la confrontación de los relatos sobre la realidad que hoy en día circulan hasta en la mesa del comedor, contrariamente a lo que se nos quiere hacer creer, son de existencia indispensable para el desarrollo de una sociedad pensante y activa. 
Por eso, aunque pienso que se han demorado unas décadas, celebro la aparición de este “nuevo” grupo de intelectuales que puede ayudarnos a pensar confrontando y no deglutiendo un solo producto como lo hacíamos en el pasado. Sobre todo celebro la explicitación de su aparición, porque sabemos que su “aparición” data ya de bastante tiempo atrás. Aunque todavía no vemos muy explícitamente desde dónde se habla, estoy convencida de que muchos de nosotros podemos deducirlo gracias a que venimos discutiendo de política, de comunicación y de poder desde hace casi diez años.
Como decía anteriormente, la confrontación de los relatos acerca de la realidad no es más que la confrontación por el poder. Y el poder, concepto tan “estigmatizado” últimamente, por ejemplo, por periodistas como Nelson Castro cuando dicen que “el poder enferma” (1), es absolutamente necesario en los cambios de época. No está mal construir poder, como quieren hacernos creer quienes lo detentan. Sólo a través del poder se derroca al poder.  Bienvenida sea, entonces, la lucha por el poder y bienvenidos los intelectuales a la confrontación de relatos.
Luchemos, pues, discursivamente que, en democracia, es lo mejor que puede pasarnos.
Hasta la próxima.

(1) Si fuera verdad que el poder enferma, podríamos decir que enferma a quienes generan poder contra el poder, a quienes generan conflictos indispensables para poder crecer, si no, no hubiera llegado a viejo tanto hijo de puta que tuvo el poder militar avalado por el poder económico durante la dictadura cívico-militar... ¿O no, Nelson Castro?  

viernes, 30 de diciembre de 2011

El recuerdo de aquella predicción

de la película Poetry de Lee Chang-dong
"A. recuerda un momento de su infancia (a los trece o catorce años). Caminaba sin rumbo una tarde de noviembre con su amigo D. No sucedió nada, pero ambos, en el mismo momento, intuyeron la infinidad de posibilidades que les aguardaban. O quizá podría decirse que lo que sucedió fue que tomaron conciencia de esas posibilidades.
Mientras caminaban en medio del aire gris y frío de la tarde, A. se detuvo de repente.
—Dentro de un año a partir de hoy —le anunció a su amigo— nos sucederá algo extraordinario, algo que cambiará nuestras vidas para siempre.
Pasó el año y el día señalado no ocurrió nada extraordinario.
—No importa —le explicó A. a D.—, sucederá dentro de otro año.
Pero pasó el segundo año y tampoco ocurrió nada. Sin embargo, A. y D. no se desanimaron. Durante todos los años del bachillerato siguieron conmemorando aquel día, no con una ceremonia, sino simplemente mencionándolo. Se encontraban en los pasillos del colegio, por ejemplo, y se decían:
—El sábado es el día.
No es que esperaran que sucediera un milagro, sino algo más extraño; con el paso del tiempo, ambos se habían apegado al recuerdo de aquella predicción.
Descubrió que también el futuro temerario, el misterio de lo que aún no ha ocurrido podía guardarse en la memoria. Y a veces tiene la sensación de que lo verdaderamente extraordinario era la ciega profecía adolescente de veinte años antes, el mismo presagio de lo extraordinario; su mente arrojándose feliz hacia lo desconocido. Lo cierto es que han pasado muchos años y todavía hoy, a finales de noviembre, se sorprende recordando aquel día.”
Paul Auster: La invención de la soledad.

Hay un extraordinario libro de Roland Barthes que habla de los códigos (y de la inutilidad de los códigos) a través de los cuales pasa nuestra subjetividad a medida que lee, y dice algo así como que hay momentos en los que uno, cuando está leyendo, inevitablemente levanta la vista del texto: se separa, se extraña, se siente arrobado o incomodado, y de pronto está ahí, queriendo decir algo que no sabe muy bien dónde volcar o dónde guardar… Y entonces, subraya, cuelga una frase en el margen, busca un papel y un lápiz o el procesador de textos que esté más a mano en alguna pantalla del orbe… Lo cierto es que después de ese rapto, de ese melodioso o furioso vuelo de la mente,  algo ha cambiado, y cuando regresamos al libro, ya no somos los mismos…
Leí esta novela de Paul Auster hace ya algunos años, pero el sábado pasado, cuando en Marca de radio, Eduardo Aliverti leyó al aire este pequeño fragmento (1), sentí que lo leía/ escuchaba por primera vez. ¡Y es que a veces las lecturas se dejan oír tanto mejor que cuando sólo están ahí para nosotros…! La voz de Aliverti hizo que levantara la vista del texto muchos años después de haber intuido que algo había en ese libro que se me estaba escapando. Tal vez se me estaba escapando precisamente para que alguna futura mañana de sábado, la voz de Aliverti me lo devolviera nuevo para que levantara la vista ahora y acá.
No hay peor tragedia que tomar conciencia de la infinidad de posibilidades que nos aguardan, nada más trágico que elegir un solo sendero del jardín: “En todos mis posibles late la imposibilidad.”, dice Feinmann que dice Heiddegger… Por eso, A. expresa el deseo de lo extraordinario: porque algo más tiene que haber que la insoportable estupidez de tener que elegir… Por eso también hace mucho más que expresarlo: al nombrarlo, lo materializa, lo construye, le da cuerpo y le da categoría de predicción, de “verdad revelada"...
Algo extraordinario, algo que cambiará la vida para siempre…  De eso se trata: decir el deseo, gritarlo, patearlo hacia adelante, nombrarlo sin ceremonias ni ritos, “simplemente mencionándolo”, porque mencionándolo, lo existo.
El recuerdo de aquella predicción es el recuerdo de la construcción de la esperanza por la esperanza misma, del deseo por el deseo mismo… Y qué otra cosa es el futuro que el hecho de arrojarnos año tras año a lo desconocido…
 El futuro será temerario o no será, será misterioso o no será, se guardará en la memoria o no vendrá. Tal vez la realización del deseo no sea otra cosa que su construcción, el recuerdo de la predicción de ese hecho extraordinario que algún día vendrá. O no. Después de todo, si viene o no es lo que menos importa...

Que este 2012 los encuentre recordando "aquella" predicción y construyendo nuevas para ser recordadas en algunos de los nuevos futuros, una y otra vez...
Hasta la próxima. 

(1) Pueden escuchar el fragmento de Paul Auster en la voz de Eduardo Aliverti en www.marcaderadio.com.ar (programa del 24 de diciembre de 2011, en la franja que va de 12 a 13 del mediodía) 

jueves, 11 de agosto de 2011

La lógica del medio pelo o aprender a dudar

He visto en esta semana en uno o dos muros de Facebook un mensaje que apesta por su salvajismo pero que apesta más por la estupidez de su lógica:

"SI QUERES TENER MUCHOS HIJOS BUENISIMO... PORQUE EL GOBIERNO Te regala $180 por chico.
HUYY... NO TENES EN DONDE VIVIR?? NO HAY DRAMA... EL GOBIERNO TE REGALA UN LOTE.. Y CON LA CASITA YA LISTA PA VIVIR..NO TE GUSTA TRABAJAR? NO HAY NINGUN PROBLEMA... Te dan algún plan de subsistencia a cambio de un voto. AHORA SI QUERÉS PROBAR CON ESTUDIAR, TRABAJAR, PRODUCIR, EL GOBIERNO TE SUBE LOS IMPUESTOS PARA PAGAR LO ANTERIOR"

Mi amigo, el poeta Heriberto Berón, me comentó hace poco a propósito de una conversación en torno a las políticas sociales: "El votante de derechas es darwiniano, cree que todo radica en el esfuerzo personal y que los receptores de esas políticas sociales "no han sabido o no han querido" superar sus carencias... Así de egoísta y así de perverso es el razonamiento. El hombre es gregario, la solidaridad no es que sea necesaria, es imprescindible." 
Obviamente, adhiero a cada una de estas palabras y agrego, además, la hipocresía de este tipo de pensamiento que cree que cuando al "votante de derechas" las cosas le salen mal, la culpa es siempre del gobierno de turno pero que, cuando las cosas le salen bien, la razón reside pura y exclusivamente en su "enorme capacidad" para ganar más y más dinero. Y es por esa "lógica perversa" que se ofenden cuando el Estado les "roba" a través de los impuestos, a ELLOS que se han sacrificado toda la vida para tener sus autos y sus casas de fin de semana y su pequeño barquito, ése que ahora tendrán que poner a nombre de la hija o de la sobrina para evadir tan política y correctamente sus tan injustas obligaciones. Esto no estaría tan mal si el gobierno utilizara SU dinero para mejorar las veredas o las autopistas o para enrejar las plazas, pero no, el gobierno utiliza SU dinero para asegurar la "subsistencia" de los pobres. Me pregunto cuál es la función de un gobierno (y no estoy diciendo que éste lo haga) sino garantizar la subsistencia de sus ciudadanos. 
Y ni hablar de las netbooks (se olvidaron de nombrarlas en este tan inteligente mensaje) que ahora tienen miles de "negritos" de esos a los que se les "regala" la casa gracias al dinero de ELLOS. Resulta que ahora tienen que escuchar que sus hijos, que siempre fueron a escuelas privadas de medio pelo pero privadas al fin, les pidan de regalo una netbook para el cumpleaños porque el profesor les dijo que estaban pagando por una educación en la cual se trabaja en inferioridad de condiciones con respecto a muchas de las escuelas estatales. 
Y es que esto así no va. Porque los pobres cumplen una función social y hasta religiosa (no olvidemos que de ellos será el reino de los cielos) que es la de lavar las conciencias sociales de quienes no quieren pagar sus impuestos pero cuyas almas caritativas son capaces de juntar la escasa ropa vieja que les sobra (a la que primero le sacan los botones) para que sea entregada a los pobres que, entonces sí, serán dignos de lástima y no de odio social. Tal vez, esa acción caritativa les permita reservarse una parcela en el cielo y, obviamente, en un lindo cementerio privado donde tendrán el derecho a la pudrición privada garantizada. 
Lógica perversa... falta de solidaridad... (que no confundimos con "caridad") Yo agregaría (que no soy poeta como mi amigo) que les duele el hecho de que cada vez tienen menos cosas para diferenciarse de quienes creen tan diferentes de ellos mismos y este acercamiento los espanta a muerte y los llena de odio: odio ideológico, odio de clase, odio ancestral.  Mi mamá siempre decía en tono de broma: "Si no existieran los feos, ¿cómo nos diferenciaríamos nosotros, los lindos?"
Y sin embargo, no es ésta la clase de personas que me preocupa porque son los que seguirán encerrados en esa lógica de pensamiento en la que intentarán dormir tranquilos proyectando en los otros lo que no quieren ni querrán nunca ver en sí mismos. La clase de personas que sí me interesa es la otra, la buena en esencia, la que todavía no se ha detenido a pensar porque tal vez no ha tenido oportunidad de hacerlo, me refiero a los más crédulos, a los que confían en los demás porque son de buena cepa y porque creen tal vez que los demás son de tan buena cepa como ellos. Me refiero a los que "copian y pegan" sin pensar, que son los mismos que repiten ingenuamente lo que escuchan y los mismos que reenvían mails sin chequear información alguna y, lo que es peor, sin DUDAR acerca de la "verdad" que transmiten esos mensajes. 
Aclaro a todas estas personas que no pretendo tampoco que me crean a mí. Para nada. Simplemente estoy tratando de poner en el centro la DUDA. 
La duda, creo yo, es el primer paso para empezar a pensar, es la capacidad del ser humano que lleva a la pregunta antes que a la respuesta. La duda nos permite reflexionar y colocar fuera de nosotros lo que los griegos llamaban "doxa" que es bastante parecido a lo que Marx llamó mucho más tarde "falsa conciencia", es decir, todas aquellas creencias que mamamos desde que tenemos memoria y que incorporamos a nuestro sistema de pensamiento sin filtro alguno y que, en la mayoría de los casos, habla a través de nosotros. También dijo Marx que sólo desde esa falsa conciencia, desde los prejuicios, podemos empezar a pensar porque es algo que todos experimentamos. Pero una cosa es que todos tengamos prejuicios y otra muy distinta es que no los cuestionemos jamás. 
En épocas en que las herramientas tecnológicas crecen a pasos agigantados y nos invitan a reflexionar permanentemente con respecto a las relaciones que mantenemos con ellas, es necesario saber que también dichas herramientas nos determinan de algún modo. Son épocas de vértigo y de estupor en los espacios del pensamiento porque parecería que los avances tecnológicos nos exceden y no hemos podido todavía sentarnos a reflexionar. 
Por eso propongo, en principio, dudar: dudar de la información, dudar antes de copiar y pegar, dudar frente a las pantallas, dudar de los buscadores que nos hacen creer que somos nosotros los que buscamos cuando en realidad condicionan permanentemente nuestra búsqueda, dudar de los mails que recibimos, dudar de lo que leemos en las redes sociales, DUDAR... Dudar para empezar a pensar, para no caer en la comodidad de no tener que decidir demasiado, para no ser más simples sorbetes por donde pasa sin impedimento alguno el líquido discursivo del poder instaurado.  Dudar en estos tiempos no es sólo nuestro derecho sino más que nada, nuestra obligación para seguir siendo parte activa del mundo que nos rodea.
Sigue no siendo otra cosa que la relación entre las palabras y las cosas. Otra vez, una vez más, las palabras y las cosas. Que las palabras digan lo que queremos que digan y no que digan lo que los otros quieren decir a través de nosotros.
Hasta la próxima.


jueves, 14 de julio de 2011

¿Cómo te atrevés, Fito?

(esta nota fue publicada como nota de facebook)

¿Cómo te atrevés, Fito, a ser tan políticamente incorrecto? Vos que no sos más que un artista, uno más de esos nuevos ciudadanos que han oscurecido tan morochamente la blonda y europea ciudad de Buenos Aires.
¿Cómo te atrevés, Fito? Vos que venís de Rosario, vos que fuiste "bienvenido" como tantos otros negritos del interior y de los países limítrofes por el dueño de la ciudad que se dignó (aunque con el asco que corresponde) a abrir las puertas de su casa a los oscuros de cuerpo y alma como vos...
¿Cómo te atrevés, Fito? Vos no tenés ningún derecho a la libertad de expresión, ¿quién te creés que sos? ¿Vargas LLosa? Él es un premio Nobel, viejo, a pesar de ser un negrito peruano, al menos, supo ganarse un premio Nobel... Él sí tiene derecho a la libertad de expresión. Él sí tiene derecho a decir de nosotros, los argentinos, las barbaridades que dijo. Aprendé, nene, a decir barbaridades. Escuchá al maestro y te vas a dar cuenta de la diferencia, te vas a dar cuenta de que él sí sabe ser políticamente correcto, ¿y sabés por qué? Porque habla desde la derecha, Fito. Escuchá y aprendé cómo se habla mal de los votantes. Se hace así:

"¿Cómo puede ser que sea el país empobrecido, caótico, subdesarrollado que es hoy?
¿Qué pasó?
¿Alguien los invadió?
¿Estuvieron enfrascados en alguna guerra terrible?
No, los argentinos se hicieron eso.
Los argentinos eligieron a lo largo de medio siglo las peores opciones. Eso es. El peronismo es elegir el error, perseverar en el error a pesar de las catástrofes que se le han ido sucediendo en la historia moderna del país.
¿Cómo se entiende eso?
Un país con gentes cultas, absolutamente privilegiado, una minoría de habitantes en un enorme territorio que es un continente que concentra todos los recursos naturales.
¿Por qué no son el primer país de la Tierra ?
¿Por qué no tienen el mismo nivel de vida que Suecia, que Suiza?
Porque los argentinos no han querido. Han querido en cambio ser pobres. Han querido vivir bajo dictaduras, han querido vivir dentro del mercantilismo más espantoso."
Hay en esto una responsabilidad del pueblo argentino."

¿Y vos venís a decir que la gente linda de la ciudad de Buenos Aires te da "asco"? ¿Cómo te atrevés, Fito, cómo te atrevés? Vos te creés que porque la limpita clase media dice que esos negros de mierda van a las marchas por el choripán están humillando a las clases trabajadoras o los están discriminando de algún modo? ¿Por qué te creés que nadie hace una denuncia al inadi por estos "blancos" decires?
Sos facho, Fito, sos facho. Andá aprendiendo que no es lo mismo decir que alguien tiene ganas de "tirar a Kirchner del tren" o que se diga que "la gente los quiere matar" (a los Kirchner) que hablar de "asco" como lo hiciste vos. Asco es el que tiene el ingeniero cuando se le acerca un pobre para sacarse la foto. Aclaremos el significado de las palabras de una buena vez. ¿Que eso es fascismo? No, querido, lavate la boca antes de acusarnos de fascismo. Eso no es fascismo, Fito, lo tuyo es fascimo. Lo tuyo es autoritarismo. No lo de Vargas Llosa, ni lo del rubio ingeniero, ni lo de la pitonisa Carrió.

¿Cómo te atrevés, Fito? Pensalo si es que esa negra cabecita puede pensar... Vos sos más extranjero que Vargas Llosa. Pensalo. Después de todo, sos un hippie (se escribe h-i-p-p-i-e, se pronuncia jipi o gipi), un zurdito que anda de vago, todo el día con la guitarrita y el pianito por ahí. Andá sabiendo que la gente como vos, Fito, no tiene derecho a andar diciendo lo que piensa o las cosas que le dan asco por ahí...

miércoles, 23 de marzo de 2011

Taller "El doble en la literatura y en el cine"

Todos los sábados de abril y mayo de 10.30 a 13.30 voy a dar un curso- taller en la UNQ y todos los miércoles de mayo y junio de 19 a 21, en el Espacio Y, lugar cultural(Mansilla 2982, Palermo). Les comento en qué consiste, qué vamos a leer y a proyectar y cuáles son los contenidos más importantes del taller. En la UNQ, la inscripción comenzó el 21 de marzo y permanecerá abierta hasta agotar vacantes. El curso comienza el sábado 9 de abril.

DESCRIPCIÓN GENERAL:
Desde el andrógino platónico hasta la realidad virtual, la clonación y la construcción de la “realidad” por parte de los medios masivos de comunicación, el tema del doble ha sido objeto de estudio de todos los tiempos. En el taller se abordará el análisis desde las diferentes áreas de la cultura (psicología, sociología, filosofía, comunicación, etc.) a través de algunos de los textos más representativos que han abordado el tema.
Los encuentros tendrán la modalidad de TALLER de trabajo, por lo que se recomienda la lectura previa de los textos a trabajar. En la UNQ tendremos tiempo de leer algunos textos en clase.
Se pondrán a disposición de los alumnos las películas que se comentarán y analizarán en el curso, en especial aquellas que son difíciles de encontrar en el mercado. Asimismo, se proyectarán fragmentos de dichos filmes durante los encuentros para resaltar aspectos particulares del análisis de las películas propuestas. 
CONTENIDOS:
Primera sesión: 
Presentación del curso: Las diferentes formas del “doble”: el desdoblamiento, el doppelgänger o los gemelos idénticos, la metamorfosis, el mito de Anfitrión o Disfraz, la mirada estereoscópica. Los signos del doble: la sombra, el espejo, el eco, la fotografía, la imagen, la ficción, el sueño, la muerte, etc. Breve recorrido histórico: del andrógino platónico a Hyde. La otredad y la mismidad, de “ser el otro” al “no ser”.
Se analizarán fragmentos literarios y se proyectarán fragmentos de películas que han trabajado el tema a lo largo de la historia
Segunda sesión:
La perspectiva sociológica: El desdoblamiento como reacción a la represión y a la censura. La perspectiva filosófica: el problema del mal. La perspectiva psicológica: el deseo. Los elementos fantásticos.
El lenguaje cinematográfico: del texto literario al texto fílmico: los modos de leer/mirar, los modos de producción y de representación. El “testigo”: la tercera mirada y la identificación del lector/ espectador.
Literatura: El extraño caso del Dr Jekyll y Mr Hyde (Robert L. Stevenson, Reino Unido, 1886)
Cine: El secreto de Mary Reilly (Stephen Frears, Estados Unidos, 1996)
Tercera sesión:
El problema del otro: otredad y alteridad. El doble en el espacio. Los modos de representación del espacio “doble” en el cuento y en el cine. La inefabilidad en el lenguaje y en el cine: ¿Cómo nombrar lo que no se conoce? El problema de la ajenidad y el reconocimiento de lo otro en el sí mismo. La focalización en la literatura y en el cine.
Literatura: “Casa tomada” (Julio Cortázar, en Bestiario, 1951)
                   “La casa de Asterión” (Jorge Luis Borges, en El Aleph, 1949)
Cine: Los otros de Alejandro Amenábar (Estados Unidos, 2001)
Cuarta sesión:
El problema de la identidad: El desdoblamiento y el doppelgänger: El pasaje de un mundo a otro. La repetición y la diferencia. La autoconsciencia en el cine y en la literatura. Primera aproximación al procedimiento del doble en la enunciación. El plano, el montaje, el encuadre: diferentes tipos y significaciones.
Literatura: “Lejana” (Julio Cortázar, Bestiario, 1951)
Cine: La doble vida de Verónica (Krzysztof Kieslowski, Francia- Polonia, 1991)
Quinta sesión:
La pregunta por el ser: el problema de la identidad. El doppelgänger: el espejo narcisista: Ser de a dos. Verse en el otro. El deseo de ser el otro: la máscara, el sueño, la ficción, la muerte. El deseo y la fatalidad. El número tres. Primer acercamiento al tema del “doble” en Borges.
Literatura: “La intrusa” (Jorge Luis Borges, El informe de Brodie, 1970)
Cine: Pacto de amor (David Cronenberg, Canadá, 1998)
Sexta sesión:
El doble en el enunciado y en la enunciación. La ambigüedad como estrategia narrativa. El problema de la voz/ mirada: ¿Quién habla/ mira en un texto? El pasaje de la voz narrativa.
Literatura: “Las babas del diablo” (Julio Cortázar, Las armas secretas, 1959)
Cine: Caché  (Michael Haneke, Francia, Austria, Alemania, Italia, 2005)
Séptima sesión:
El “doble” y el tiempo. La repetición al infinito. La memoria como reconstrucción- narración de la identidad individual y social, como “doble” del pasado. Obturación y ocultamiento de la información: Periodismo y ficción. Historia y ficción; realidad y discurso: ser lector/ escritor de la historia personal y social. Borges: del doble al no ser: Panteísmo, tiempo circular, eterno retorno. El tiempo narrativo en el cine y en la literatura.
 Literatura: “Tema del traidor y del héroe” Jorge Luis Borges, Ficciones, 1947)
Cine:Memento de Christopher Nolan (Estados Unidos, 2000)
 Octava sesión:
 El doble virtual. Realidad y virtualidad. El ser en los nuevos lenguajes: obsolescencia y perdurabilidad. La ficción científica en la literatura y en el cine.  Borges: de la Enciclopedia británica a Internet.
Literatura: “El jardín de senderos que se bifurcan” (Ficciones, 1947)
Cine:   Matrix  de los hermanos Wachowski, (Estados Unidos, 1999)

Para más información pueden dirigirse, en el caso de la UNQ, al box 11 del hall central de la universidad o por teléfono a la Secretaría de Extensión Universitaria (4365-7168) de lunes a viernes de 12 a 18. También pueden hacerlo por mail a secretaria_extension@unq.edu.ar   En el caso de Espacio Y, por  teléfono o por fax al 4962-9402 o por mail a  espacioylc@yahoo.com.ar

AGRADEZCO PROFUNDAMENTE LA DIFUSIÓN DE ESTA ACTIVIDAD.


LOS ESPERO!!