"En todas las ficciones, cada vez que un hombre se enfrenta con diversas alternativas, opta por una y elimina las otras; en la del casi inextricable Ts´ui Pen, opta -simultáneamente- por todas..."

martes, 31 de enero de 2012

Una película y un amor azul

Que durar sea mejor que arder
Gustavo Cerati

Ver las películas que una elige ver y salir “llena” del cine (como dice mi colega Eleonora) es una felicidad y una fiesta, pero cuando las películas la eligen a una, cuando atacan por sorpresa, por ejemplo, desde la TV pública y nos atrapan irremediablemente ya desde las primeras imágenes, sin saber absolutamente nada de ellas, ni siquiera sus títulos… y, aun así, nos vamos a dormir “llenas”, entonces, sentimos la felicidad, la fiesta y entendemos perfectamente el milagro y el porqué del azar.
Anoche, lista para irme a dormir, todavía con el cansancio de dos maravillosos días de viaje, la pantalla del televisor se puso en blanco y en silencio sin previo aviso. Poco a poco fueron apareciendo los anuncios en sobrias letras negras de lo que, claramente, aparecía como una película. Un sonido que podía ser el viento, el ruido del mar o cualquier otra cosa, abre mi imaginación y el texto, negro sobre blanco, se detiene en el momento exacto en que los dos puntos que siguen a la palabra “present” instauran el suspenso y me invitan a seguir.  Inmediatamente después, un primer plano de unas manos sobre el volante me muestra que el sonido es el de una camioneta y la cámara se desplaza lentamente para mostrarme el perfil del dueño de esas manos: un hombre grande con poca sorpresa en los ojos y un actor desconocido para mi ignorancia cinéfila. Lo que sigue es el primer plano mudo de una joven hermosa, con el pelo al viento en un lento parpadear de ojos y una voz masculina en off que nos dice: “Me preguntó: ¿Crees que sería divertido casarnos?”
Listo. Estoy capturada. Sé que no habrá cansancio ni sueño que permita que yo no vuelva a acomodarme en el largo sillón del living para entrar en la magia… Después vendrá lo menos importante: saber que se trata de Lejos de ella (Away from her), un film canadiense, la ópera prima de Sarah Polley, del año 2006, que no tuvo grandes críticas y que apenas fue valorado en su momento por las excelentes actuaciones y como el primero de los filmes de una cineasta en formación. No me importa. Hoy y aquí Lejos de ella es algo que no quisiera olvidar.
Y es que Lejos de ella es una película sobre el olvido y tal vez por eso, es una película blanca, blanca como el olvido cuando ya no recuerda ni la palabra "olvido", es una película de silencios profundos, de enormes espacios de nieve, donde hasta los créditos son en fondo blanco, el exacto fondo blanco de los recuerdos cuando ya no son. 
Grant y Fiona Anderson (Gordon Pinsent y Julie Christie, bellísima en sus casi setenta años) son una pareja mayor que vive solitaria en una hermosa cabaña en un bosque nevado. Desde los primeros diálogos sabemos que Fiona está empezando a olvidar las palabras y a confundir territorios. Como Yang, la protagonista de Poetry, comienza a experimentar los primeros síntomas de Alzheimer.  Si en Poetry, el foco está puesto en quien pierde poco a poco las palabras pero encuentra en el final la poesía, en la película de Polley, el foco está puesto en quien se queda del lado de acá, en quien se convierte en el espectador impotente y desesperado del irse cada vez más lejos del amor de su vida. Lejos de ella es, pues, una película de fríos: fríos azules, fríos inviernos, frías memorias… Y Lejos de ella es también, paradójicamente, una de las más bellas historias de amor que he visto en los últimos tiempos.  No de ese amor desmesurado y pasional de los rojos y los anaranjados, sino el amor acostumbrado y tenaz de más de cuarenta años compartidos, el amor reposado y azul que desmiente la estúpida creencia de que durar es la ineludible consecuencia de no haber sabido arder.
Ella será quien decida internarse. Ella será quien decida que el hecho físico de alejarse del ser que ama deberá acompañar el lento irse lejos de los recuerdos. Ella será quien sabrá que la memoria del amor no puede irse antes que el cuerpo del amor.
Él será quien intente por todos los medios seguir estando de algún modo en ella. Él será quien insistirá en leerle una y otra vez las Cartas de Islandia de Auden como un inútil pasaje a un pasado que ya no será. Él será el propio sacrificio por que ella alcance, aunque ya muy lejos de él, una mínima felicidad prestada.
¿Adónde va el amor cuando se olvida? ¿Es posible permanecer en el otro aun cuando en el otro se van apagando los recuerdos “uno por uno, como las luces de una casa en cortocircuito”? ¿Puede el amor por el otro ser más fuerte que el que sentimos por nosotros mismos? ¿Puede el amor sobrevivir al olvido del amor?
Lejos de ella está muy lejos de dar respuestas a ninguna de estas preguntas pero hace que todas y cada una de ellas valgan la pena.
“Cuando no lo veo”, dice Fiona frente a unos pimpollos de lirios amarillos, “olvido lo que significa el 'amarillo'. Pero puedo mirar otra vez… A veces hay algo delicioso en el olvido. Creo que si metes los dedos dentro del pétalo cerrado, puedes sentir el calor. Pero no estoy segura, no sé si lo que siento es el calor o mi imaginación”

Hasta la próxima.

12 comentarios:

Pedro dijo...

Laura, no vi la película, pero parece muy triste. Siempre pensé que arder es mejor que durar. Tu comentario además de delicioso, invitan a repensar nuestros preconceptos, tal vez en ocasiones sea bueno perdurar

LFyM dijo...

Que lindo encontrarse con películas "desconocidas" que lo llenan a uno, sin ningún tipo de expectativa previa ni prejuicio.
lindo relato

Laura Esponda dijo...

No, Pedro, no diría que es una película "triste". No tiene golpes bajos y cada diálogo es una joyita en sí mismo. Sí diría que es una película que nos muestra lo inevitable y lo pequeños que somos ante lo inevitable pero al mismo tiempo el amor está tan presente todo el tiempo que nos hace sentir que esa pequeñez es soportable sólo porque la persona que amamos está ahí, a nuestro lado.
A veces la tristeza puede hacernos felices.
En cuanto a la frase extraída de una canción de Ceratti tiene como intertexto un pasaje de unos de mis libros de cabecera: "Fragmentos de un discurso amoroso" de Roland Barthes. Cuando Barthes habla de lo intratable del amor, de la necesidad del enamorado de afirmarse en el valor de lo que siente, se pregunta: "¿Por qué durar es mejor que arder?". Creo que esta película vuelve a problematizar la cuestión. En un momento, el protagonista le cuenta a la enfermera los inicios de su amor: "Tenía la chispa de la vida. Es curioso eso de estar "locamente enamorados". Me oigo contarlo y parece tan... crucial. Supongo que lo es. Pero comparado con lo que teníamos hasta hace poco... todo eso parece muy superficial." ¿Arder o durar? Creo que no es una dicotomía. Creo en la posibilidad de las dos cosas.
Gracias, Lau, por tu comentario!

Laura Huertas dijo...

Hola Laura, me pasó lo mismo, la ví así, hermosa sorpresa esa película sin anuncio...y en la TV pública.
Me acordé todo el tiempo de un relato que creo circuló en Fb (lástima el estilo medio Paulo Cohelo) de un hombre que iba religiosamente todos los días a la misma hora a ver a su mujer internada con Alzheimer. Ante una demora él se desespera, y alguien le pregunta ¿pero ella se acuerda?. No, hace años que no sabe ni quién soy. Pero yo si sé quién es ella...
Me quedé con dos escenas, de esas en que el buen cine te puede abrir un mundo en un segundo: ella está con Aubrey y viene a saludarlo como por cortesía, y antes de volverse trata de explicarse, "él no me complica" le dice...la sencillez (y la crueldad también) de esa lógica que puede ser consuelo o mortificación indecible. Y otra cuando están mirando la tele y ella sigue ahí, siempre la misma ¡¿Cómo pudieron olvidarse de Vietnam?!!!
Una joya.
Besos

Eleonora Eberle dijo...

Hola, Laura, qué ganas de ver la película, esta y Poetry que todavía no conseguí en video...
Qué hermoso texto azul y blanco... Me dejas pensando...
Un abrazo cariñoso desde La Paloma.

Laura Esponda dijo...

Sí, Lali, toda una sorpresa. La respuesta del hombre del relato que circuló en facebook, que desconozco, es la misma que el marido le da a la esposa en "Nader y Simin, una separación" (http://peliculas.labutaca.net/nader-y-simin-una-separacion), la película iraní de Asghar Farhadi. Ella se quiere separar y pone como excusa que él no quiere seguirla por cuidar a su padre con Alzheimer (Últimamente las películas con esta temática me persiguen, ¿me estarán anunciando algo?... Nati: no digas nada)
Ella le dice: "Ni siquiera sabe que eres su hijo" y él le responde: "Pero yo sé que es mi padre"
Los fragmentos que señalás están entre los mejores de la película. Pero hay muchos, por ejemplo, cuando la está llevando a internar, en el viaje Fiona le pregunta al ver un cartel: "¿Recuerdas?" Ante la sorpresa de Grant, ella le dice: "No estoy totalmente ida, sólo me estoy yendo". Hay cosas que ella querría olvidar como las infidelidades de él con sus alumnas y entonces le dice: "Creo que la gente es demasiado exigente. Quieren estar enamorados todos los días. Qué gran desventaja." Me sorprende enormemente cuando las cosas "obvias" se dicen como si fueran nuevas... O la relación que surge con la esposa de Aubrey (una impecable Olympia Dukakis: esa búsqueda desesperada del cuerpo amado en otro cuerpo que no puede mostrar más que su ausencia...
En fin, como vos decís, una joya...

Laura Esponda dijo...

Hola, Lili/Eleonora, me pasó lo mismo con tu entrada sobre "Copia certificada". Todavía no la vi pero la tengo para verla en estos días. Por eso, tampoco leí tu post. Ni bien la vea, pasaré por ahí a dejar mi comentario.
Un abrazo, Lili!

Anónimo dijo...

Profe Ya me contaron toda la película! Asi no vale. jajaja
Igual no hace falta verla para disfrutar de sus palabras. un abrazo.
Cristian

La Buena Pipa dijo...

"¿Adónde va el amor cuando se olvida? ¿Es posible permanecer en el otro aun cuando en el otro se van apagando los recuerdos “uno por uno, como las luces de una casa en cortocircuito”? ¿Puede el amor por el otro ser más fuerte que el que sentimos por nosotros mismos? ¿Puede el amor sobrevivir al olvido del amor?"

Por frases como esta me doy cuenta de que soy una tipa envidiosa.
Ya voy a buscar la película y también un amor, si no es azul, al menos, celeste clarito.

Qué bien te hizo el mar en la manera de mirar. Me alegro.

LBP

Laura Esponda dijo...

Lili: Acabo de ver "Copia certificada" de Kiarostami, todavía estoy con la boca abierta... Así: Ahhhh! Te dejé un comentario en el blog porque si la película es bella, tu comentario la vuelve más bella aún.

Cristian: jaja! Tenés razón! Eso me pasa por no ser una especialista. Los buenos "críticos" te avisan que van a contar algo del film, pero yo soy una improvisada en la que predomina la pasión la mayoría de las veces... Perdón!

Nati: Veo que te portaste bien y no comentaste nada tal como te lo pedí, ¿o más que portarte bien no viste el comentario en el que te nombré? jaja!
Me guardo en el corazón tu última frase...

La Buena Pipa dijo...

Jajaja! No lo había visto. Ahora que lo vi, insisto: Si alguna vez tenés Alzheimer, nadie va a notarlo porque desde que te conozco olvidás para seguir recordando.

Listo, lo dije.
LBP

Laura Esponda dijo...

jaja! Ya me parecía que no te lo ibas a perder! También es cierto lo que siempre me decís: que casi todas las películas son estrenos para mí! Te quiero!