"En todas las ficciones, cada vez que un hombre se enfrenta con diversas alternativas, opta por una y elimina las otras; en la del casi inextricable Ts´ui Pen, opta -simultáneamente- por todas..."

domingo, 15 de enero de 2012

Poetry y la posibilidad de decir lo imposible.

 Día de lluvia. Vacaciones. Excelente oportunidad para volver a ver el cine que más nos gustó. Ese que nos dejó con las ganas, que nos pidió palabras que no pudieron ser en ese momento pero que enseguida supimos que serían alguna vez… Y entonces, como Yang, la protagonista de Poetry, tomamos nota en nuestra libreta de “inspiración poética” y las dejamos ahí para después, para cuando tengamos tiempo de pelearnos con la página en blanco para escribir la lectura que quedó trunca, la escritura que todavía no fue. Esta vez se trata de Poetry, la última película del director coreano Lee Chang- dong.
Poetry (Poesía para el alma, como se la conoció aquí) es el relato de la imposibilidad de decir, aun cuando, paradójicamente, “dice” y lo que dice, lo dice poéticamente, justo en el límite entre la palabra y el silencio que gana finalmente la pantalla transformada en río. La película es música sin música, es dolor y es belleza, es hueco y es deseo de llenar el hueco…
Yang Mija (la extraordinaria actriz Yun Jeong-hie) es una mujer de sesenta y seis años, extraña, coqueta, sensible, que se anota en un curso de poesía porque “le gustan las flores y decir cosas raras”.  Tiene a su cargo a un nieto adolescente, Wook, con el que apenas logra comunicarse, y se gana la vida cuidando a un anciano  que busca expresar de algún modo también su propia poesía.
Un día se enterará de que la joven Agnes se ha suicidado arrojándose al río desde el puente, y al día siguiente sabrá que su nieto, junto con otros cinco adolescentes, ha sido la causa de esa muerte, se enterará de que Wook y sus amigos la han violado reiteradamente durante los últimos seis meses. Todo esto lo sabrá a través de cinco hombres, los padres de los jóvenes involucrados, que la convocarán a una reunión para referirle el suceso y para proponerle juntar entre todos el dinero necesario para “reparar” el daño causado a la madre de la joven y evitar, de este modo, que sus hijos caigan en manos de la policía y del escarnio social.  
Nada más lejos de su búsqueda poética que lo que acaba de escuchar. De modo que sólo atinará a hacer silencio y a salir de ese adentro para refugiarse en las flores del jardín: “¿Conoces el significado floral de la cresta de gallo?”, le preguntará a uno de los padres que, sorprendido por su reacción, saldrá a buscarla entre las flores. “Significa ´escudo´, un escudo que nos protege”, se contestará y le contestará. ¿Podrá la poesía ser ese escudo contra la muerte, contra la indiferencia, contra el mundo que se ensaña fatalmente en negar la poesía que Yang busca desesperadamente para narrar el mundo, el otro mundo? Yang no tiene palabras para el horror y la culpa, lleva consigo una libreta en la que toma nota cada vez que necesita encontrar la “inspiración” de la que le ha hablado su maestro, cada vez que le hace falta un “escudo” contra la realidad: “La flor roja como la sangre”, anotará esta vez… 
Otro día sabrá también que un incipiente Alzheimer le irá robando poco a poco las palabras: “Primero olvidará los sustantivos; luego los verbos”, le dirá su médica después de asegurarse de que debe decírselo porque está sola, porque no ha venido con nadie más. ¿Cómo será olvidar las palabras que nunca se encontraron? Yang sólo sonreirá y reparará en las camelias que están sobre el escriltorio: “Son flores de invierno, flores del dolor”. Es que a Yang le gustan las flores y decir cosas raras…
Pero el escudo no basta, ni las palabras que se le escapan de la mente, de la memoria, del papel, de la vida… Y entonces Yang se hundirá en el silencio: robará el retrato de Agnes en silencio; hablará con su madre en silencio; conseguirá el dinero para “salvar” a su nieto, en silencio   y llorará bajo el agua de la ducha de la casa en la que sirve a un viejo inválido, también en silencio. 
Y sin embargo, el poema será como ha sido la vida. Raras o no, las palabras dirán lo no dicho y morirán en el río, como Agnes, como los sustantivos y los verbos, como el ruido del agua que se apaga y nos deja tan ciegos de ojos, tan mudos de belleza, tan  sordos de dolor como la poesía que ahora se ha vuelto imagen y sonido, como las palabras raras que algún día serán más allá de la libreta en la que buscamos una y otra vez capturar lo imposible…
No se la pierdan.
Hasta la próxima.    

8 comentarios:

Ángeles dijo...

Ay,nena,que buenas las palabras que vos si supiste poner en el papel,no tengo la menor idea de la pelicula esa pero me encantó lo que acabo de leer. Aca donde estoy no llueve ,hace si mucho frio,hay muchas mujeres caminando en silencio,y la verdad es que se pueden adivinar muchas Agnes en cada recoveco de callejuela.
Besos y despues te cuento.

Anónimo dijo...

pocas escenas de belleza que roza el alma han dejado en mì una huella de dulce dolor como este film.
gracias Laura Esponda por tu exquisita delicadeza,
el soldado Gabo Ryan està volviendo de Bolivia, ya lo vas a encontrar en feisbuke,
abrazo linda
Irene

Elsa dijo...

Vi la película, pero tu lectura le ha dado el vuelo que yo no vi. Tendré que volver a verla.
Gracias por tus palabras...

Pedro dijo...

Vi la película y me pareció conmovedora... También me pareció conmovedora tu escritura y me encantó lo que decís del viejo inválido que " que busca expresar de algún modo también su propia poesía". ja. Interpretación rara y preciosa de sus deseos

La Buena Pipa dijo...

La Buena Pipa confiesa que ella quiere comentar pero que la amedrentan los comentarios profundos, su superficialidad de chica vueltera de barrio (como las de la Cofradía) le da vergüenza en espacios como este; pero quedó pasmada, porque dice que nadie como vos para hacerte ver una película sin verla ni haberla visto. Yo sentí "Poesía", dijo... y si ella lo dice...

Tarde pero siempre.

Laura Esponda dijo...

Ángeles... me dejaste con la intriga... Debe haber tantas Agnes por el mundo...
Irene: como te dije hace poco, algo bien "hicimos" con ese soldado que anda viviendo su vida entre revolucionarios...
Gracias, Elsa, por tus palabras.
Pedro: ¿No es acaso una de las escenas más poéticas la de ese viejo que necesita hacer el amor aunque sea por última vez?
Nati: Las dos sabemos que las chicas de barrio que hay en cada una de nosotras son las que nos hacen sentir Poesía como sólo podemos sentirla las chicas de barrio como nosotras. Muchas veces, la mayoría, diría, nos sobra lo "intelectual" o, al menos, sólo nos complementa un poquito.
Gracias a todos y a todas por participar con sus comentarios en esta charla!

Anónimo dijo...

Hola profe no vi la peli pero me encatnó lo que escribió. no soy de ver mucha película oriental pero voy a intentar encontrarla después le cuento.
Cristian

Eleonora Eberle dijo...

Querida Laura, por fin pude bajarme Poetry con subtítulos, la vi y volví a tu blog para compartir ese bello texto que escribiste en enero.
Todavía nado en las aguas de ese río que fluye y me arrastra.
Un abrazo.