"En todas las ficciones, cada vez que un hombre se enfrenta con diversas alternativas, opta por una y elimina las otras; en la del casi inextricable Ts´ui Pen, opta -simultáneamente- por todas..."

jueves, 5 de enero de 2012

Los silenciados que vosotros gritáis, gozan de buenos micrófonos.

Fue difundido antes de ayer el lanzamiento de la primera plataforma “para la recuperación del pensamiento crítico”  a cargo de un grupo de intelectuales liderados por Beatriz Sarlo en “contra” de Carta Abierta, según lo anuncia el titular de una noticia aparecida en La Nación del día de hoy, con foto y todo y sin ponerse colorado.
No es mi intención discutir las críticas de este grupo al gobierno ni las que esta primera plataforma establece contra los intelectuales de Carta Abierta (CA). Me interesa en especial reflexionar acerca de los motivos, causas o razones que, según argumenta el grupo, llevan a la ineludible "creación" de este "nuevo" espacio. En este humilde análisis no me propongo otra cosa que "intentar leer (este primer documento) más allá de la letra manifiesta y visibilizar lo oculto, tratar de salir de la mera apariencia de los efectos para bucear en las causas que los determinan", tal cual reza la carta de principios de estos intelectuales anti- CA y anti-K.
“Escapar al efecto impositivo de un discurso hegemónico no es una tarea fácil”, comienza diciendo la plataforma como primera justificación de la necesidad de su creación y uno no puede menos que preguntarse de qué hablan estos intelectuales cuando hablan de “discurso hegemónico”. Inmediatamente, a  medida que uno avanza en la lectura de la carta, se percata de que con "discurso hegemónico” se refieren al discurso del gobierno, por lo que uno se sigue preguntando, cada vez más sorprendido, si en serio será un grupo de intelectuales quienes hablan de hegemonía del discurso o si, al menos, alguno de ellos habrá aprobado “Comunicación I” en alguna universidad del planeta. ¿De qué “hegemonía” estamos hablando? ¿De la de los medios que con tres tapas seguidas en contra de un presidente derrocaban gobiernos?, ¿de la de periodistas serviles al poder económico que aterrorizan a la población con corridas bancarias y financieras para desestabilizar el mercado?, ¿de la que, aliada a la dictadura cívico militar, se apoderó de papel prensa y nos hizo creer que la guerra de Malvinas estaba ganada mientras nuestros nenes morían muertos de frío? Ciertamente celebro la aparición de este grupo de intelectuales y su crítica (aunque un tanto tardía) a la hegemonía discursiva.
Continúan diciendo quienes no pueden hablar: “En síntesis, sostener nuestra capacidad y conciencia crítica y manifestarla, romper el silencio, como paso imprescindible hacia un accionar colectivo y transformador”. Sí, leyeron bien: “romper el silencio”. Si algo ha hecho la señora Beatriz Sarlo desde que es famosa como Susana Giménez o Mirta Legrand como muchos de sus amigos intelectuales, no ha sido otra cosa que “romper el silencio”. Particularmente la señora no ha parado de hablar desde los micrófonos del magazine de espectáculos que Tenenbaum conduce en las tardes de radio Mitre, ni ha parado de escribir desde el "prestigioso" diario La Nación todo lo que se le ha ocurrido decir y escribir sin que nadie haya intentado callarla desde ninguno de los lugares de poder oficial. Bienvenidas sean sus palabras, inteligentes y preclaras, pero eso sí: con nosotros no, Betty, no nos traten de estúpidos intentando hacernos creer que hoy "rompen el silencio" porque los silenciados que vosotros gritáis gozan de buenos micrófonos ayer, hoy y siempre. 
No recuerdo que crearan ningún grupo (y no escuchamos sus lindas vocecitas federales) cuando diarios nacionales, provinciales y municipales tuvieron que dejar de salir por el costo del papel ni con los periodistas muertos por la complicidad con la dictadura cívico militar de las corporaciones para las cuales trabajan muchos de ustedes, intelectuales-con-capacidad-crítica. Sí, ya todos sabemos: eso corresponde al pasado y muchos de ustedes están hartos de la dictadura que nada tiene que ver con este presente autoritario donde todo el mundo dice que no puede decir lo que dice, etc etc etc… Al respecto, les recomiendo un libro que se llama Tiempo pasado, de una tal Beatriz Sarlo (no sé si tendrá algo que ver con la señora de la foto que ilustra esta nota y la de La Nación) en el que la autora realiza un exquisito análisis de la incidencia de la memoria y del pasado en el presente y en el futuro y en la identidad de un país.
En fin, “romper el silencio” no fue una construcción muy feliz, señores. O ustedes son brutos, cosa que no creo en absoluto, o nos tratan de brutos a todos nosotros, los absolutamente incapacitados para “leer” la realidad.
Más adelante arremeten contra los intelectuales de Carta Abierta llamándolos “voceros del gobierno” que “han producido una metamorfosis en relación con su historia y su postura crítica.” Me pregunto por qué quienes apoyan la mayoría de las medidas de este gobierno son “voceros” y quienes transmiten las ideas de los medios opositores no son “voceros” de sus intereses económicos. Me pregunto por qué quienes trabajan en medios públicos lo hacen “por dinero” y quienes han pasado de las tristes aulas de Filosofía y Letras o Derecho de la UBA, a las pantallas de los medios privados, lo hacen por convicción… No sé, a veces se me ocurre (qué mal pensada) que intencionalmente dan vuelta el discurso…
Por último, aluden a la “construcción de un relato oficial, que por vía de la negación, ocultamiento o manipulación de los hechos, pretende…” y más adelante: “Este relato disciplinador y engañoso utiliza la potencia de los recursos comunicacionales de que dispone crecientemente el gobierno para ejercer control social mediante la inducción de mecanismos alienatorios sobre las formas colectivas de la subjetividad”.
Les propongo un ejercicio: cambiemos “relato oficial” por el de “relato de los medios hegemónicos”. Vengo escuchando el mismo argumento de las voces contrarias… Si eso no es dar vuelta el discurso y una muestra más de la falta de imaginación para argumentar… 
Saquémonos las caretas, señores. Lo cierto es que ya no podemos hablar estrictamente de "discurso hegemónico" en ninguno de los dos casos. Hace rato que Clarín no puede voltear a un gobierno con sus tapas y hace rato que La Nación o TN han perdido credibilidad en gran parte de la gente. La “gente”, ese concepto tan general como ineficaz para expresar la voluntad popular, ha podido desde 2003 en adelante confrontar discursos y evaluar por sí misma la realidad que construyen los medios a pesar de la desventaja en que los medios oficialistas se encuentran aún (a pesar de la nueva ley de medios audiovisuales), en relación con el mapa de los medios que pertenecen al grupo Clarín. Todos los que mínimamente hemos estudiado algo de comunicación sabemos que la realidad es discursiva y que la construcción que hacen los intelectuales de los medios “oficialistas” es tan creíble ahora como la del relato que construyen los intelectuales de los medios “opositores”. Lo importante es pararse en un lugar y explicitar el lugar de poder desde el que se habla (porque convengamos que la lucha entre los relatos no es más que la lucha por el poder) y todo esto ha sido posible (le guste o no a quien le guste o no) gracias al surgimiento de programas con un discurso enfrentado a los medios en ese momento hegemónicos que han sabido ganarse a un público que los siguió y que los sigue a pesar de los constantes ataques de sus competidores. No es casual que tanto la TV pública como Radio Nacional hayan aumentado sus audiencias en más de un 70% en relación con períodos anteriores. Algo necesitaba escuchar la gente que no estaba escuchando hasta ese momento.
Y así, continúan argumentos que bien podrían servir como fundamentaciones en contra de lo que ellos mismos dicen y hacen en los medios en los cuales trabajan y a los que son invitados con asiduidad. Vayan como ejemplo unos pocos: “La discusión de ideas es sustituida por la descalificación del interlocutor y toda disidencia es estigmatizada” (¿No es estigmatizar a los miembros de Carta Abierta llamarlos permanentemente “voceros oficiales”?) o “Cuando desde los medios públicos se utiliza la denigración de toda voz crítica por medio de recortes de frases, repeticiones, burlas y prontuarización…” (¿Alguien recuerda el magazine de Tenenbaum en Radio Mitre que continuó al programa de 678 en que intervino Sarlo o la “prontuarización” que muchos de estos intelectuales han hecho de Hebe de Bonafini sin tener la menor prueba en su contra?: “recorte de frases, repeticiones, burlas, prontuarización…”)
Finalmente, quiero insistir (ya he hablado de este tema en este espacio) en el hecho de que el conflicto, la confrontación de los relatos sobre la realidad que hoy en día circulan hasta en la mesa del comedor, contrariamente a lo que se nos quiere hacer creer, son de existencia indispensable para el desarrollo de una sociedad pensante y activa. 
Por eso, aunque pienso que se han demorado unas décadas, celebro la aparición de este “nuevo” grupo de intelectuales que puede ayudarnos a pensar confrontando y no deglutiendo un solo producto como lo hacíamos en el pasado. Sobre todo celebro la explicitación de su aparición, porque sabemos que su “aparición” data ya de bastante tiempo atrás. Aunque todavía no vemos muy explícitamente desde dónde se habla, estoy convencida de que muchos de nosotros podemos deducirlo gracias a que venimos discutiendo de política, de comunicación y de poder desde hace casi diez años.
Como decía anteriormente, la confrontación de los relatos acerca de la realidad no es más que la confrontación por el poder. Y el poder, concepto tan “estigmatizado” últimamente, por ejemplo, por periodistas como Nelson Castro cuando dicen que “el poder enferma” (1), es absolutamente necesario en los cambios de época. No está mal construir poder, como quieren hacernos creer quienes lo detentan. Sólo a través del poder se derroca al poder.  Bienvenida sea, entonces, la lucha por el poder y bienvenidos los intelectuales a la confrontación de relatos.
Luchemos, pues, discursivamente que, en democracia, es lo mejor que puede pasarnos.
Hasta la próxima.

(1) Si fuera verdad que el poder enferma, podríamos decir que enferma a quienes generan poder contra el poder, a quienes generan conflictos indispensables para poder crecer, si no, no hubiera llegado a viejo tanto hijo de puta que tuvo el poder militar avalado por el poder económico durante la dictadura cívico-militar... ¿O no, Nelson Castro?  

12 comentarios:

Néstor Dulce dijo...

Muy buena la nota.
Si tenés FB te invitó a sumarte a los grupos q administro
BLOGUEROS K
KIKITO EN LA RADIO CON SU HUMOR K
Y allì podés promocionar tu trabajo
www.kikitodulce.blogspot.com

Laura Esponda dijo...

Gracias, Nestor Dulce, lo voy a tener en cuenta.
Quiero aclarar que el escritor Guillermo Saccomanno se ha separado del grupo a través de una carta que se llama: "Con vos no, Beatriz" (no tienen ni dos días y ya empezaron las disidencias! Muchachos: ¿no tendrían que charlarlo antes de lanzarse?)
Reproduzco acá la carta del escritor:
Con vos no, Beatriz (por Guillermo Saccomanno)

"Conozco a Norma Giarracca desde fines de los sesenta, cuando compartíamos las ideas que sustentaban las Cátedras Nacionales, una concepción que reinvindicaba el pensamiento y los hitos de lucha del movimiento nacional y popular – leáse el peronismo - que hoy encuentra, entre uno de sus cauces, el kirchnerismo. Digo uno, porque no es el único. Norma, investigadora de las problemáticas rurales, comprometida con los derechos humanos, denunciante de los crímenes que este gobierno viene procurando disimular, me convocó hace unos días para firmar entre los adherentes a la movida “Plataforma 2012”. Tan indignado y estupefacto como ella quedé al enterarme por La Nación que la oportunista Beatriz Sarlo se adjudicaba la maternalidad de la misma concediéndose el rol de referente. Beatriz Sarlo encarna la figura del autoritarismo y oportunismo intelectual. De haber estado al tanto de que la errática Sarlo adquirir protagonismo mediático arrogándose esta “Plataforma” en el diario ideólogo de los genocidios nacionales, sin duda muchos no habríamos participado de esta movida cuyos objetivos son antagónicos con el de esta escriba y vocera del poder. En consecuencia varios de los que adherimos a “Plataforma” estamos retirando nuestra firma. Seguí jugando solita, Beatriz.

Guillermo Saccomanno"
Pueden encontrarla en esta dirección: http://www.agenciapacourondo.com.ar/oposicion/6298-saccomano-desmintio-a-sarlo-qsarlo-encarna-la-figura-del-autoritarismo-y-oportunismo-intelectualq.html

Desocupado mental en la era del blog dijo...

¡Qué intelectuales tenemos Laura! jaja. Por suerte no son todos iguales.
Yo leí libros de Maristella Svampa y parece una mina muy piola, igual que algún otro que debe haber por ahí. Pero esa carta es muy pobre.
Abrazo!

Pedro dijo...

Ya no saben qué hacer ni los del grupo Clarín ni sus lacayos... Me parece un buen síntoma del debilitamiento que están sufriendo los que detentaron por tanto tiempo el poder como vos decís.
Saludos.

Eleonora Eberle dijo...

Que los intelectuales se agrupen para opinar y que haya grupos que confronten con apasionamiento es un buen síntoma de que la democracia goza de buena salud.
Ahora hay que pensar señores... porque por suerte se instaló la duda y para muchos, muchísimos lectores, televidentes y radioescuchas el discurso del gran diario argentino no representa la verdad revelada como no lo hace ningún diario del mundo.
A dudar y a pensar... Ya es hora de crecer como sociedad.

Laura Esponda dijo...

Hola, desocupado, no conozco a Maristella Svampa pero no dudo de que muchos de los que firmaron son intelectuales preocupados por la problemática social. También entiendo que cuando uno suscribe una carta con tales argumentos debería averiguar qué o quiénes están detrás. No creo mucho tampoco en la ingenuidad de Saccomanno...
De todos modos, los argumentos son tan pobres que dan pena. Por eso aclaré que me ocuparía de esa pobreza y no de la intención de crítica hacia al gobierno que me parece positiva y generadora de pensamiento.
Pedro: Entiendo que no todos estos intelectuales son "lacayos" de los grupos de poder mediático. No conozco a la mayoría de ellos. Pero figura entre los nombres una de mis cineastas preferidas, Lucrecia Martel, a quien respeto muchísimo y seguiré respetando más allá de lo que piense.
Lili: Contundente como siempre. Ya te lo dije en tu blog y personalmente en tu correo: Celebro tu nuevo espacio y prometo ser una lectora asidua de tus futuros escritos.
Un abrazo para todos y sigamos pensando para, como dice Lili, crecer como sociedad.

Gustavo dijo...

Fijate quién es la madre del borrego!!
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-184867-2012-01-06.html

Laura Esponda dijo...

Gustavo: Leí la nota de Página de hoy. Parece que según Sarlo ella sólo firmó el documento y no es la "líder" como circuló por otros medios.
Insisto: Un intelectual no puede ser tan ingenuo de firmar un documento público sin considerar quiénes acompañan el proyecto. Me quedo con un fragmento del último párrafo de este artículo:
"Según Giarracca, esos puntos (los que critican algunos aspectos del gobierno) siguen siendo una base de consenso de cara a la construcción colectiva de un pensamiento crítico. “Es un espacio necesario, pero creo que la manera de construirlo también dice algo sobre el espacio. Me paso la vida estudiando la formación de un ‘nosotros’ y esto va a contrapelo de todo lo que he escrito a lo largo de los últimos años”, explicó la socióloga."
Es decir, la construcción de un "nosotros" debe ir más allá de un estar en contra de algo. Celebro la frase de Giarraca.

Elsa dijo...

Excelente nota Laura. Me quedo con lo q decís del poder: "No está mal construir poder, como quieren hacernos creer quienes lo detentan. Sólo a través del poder se derroca al poder". Es tan verdad y es tan obvio que parece mentira que me resulte nuevo.

Anónimo dijo...

Excelente nota, impecable análisis. Una invitación a pensar. Gracias por esta posibilidad!

Anónimo dijo...

El anónimo anterior fue mio. No apareció la ventana para escribir el URL, y ahora tampoco. Un abrazo!
Anahí.

Laura Esponda dijo...

Hola, Anahí! Parece que te hice leer todo el finde! jaja! Buenísimo! Gracias por comentar. Para quienes nos gusta escribir no hay como la posibilidad del feedback.
Gracias por comentar!