"En todas las ficciones, cada vez que un hombre se enfrenta con diversas alternativas, opta por una y elimina las otras; en la del casi inextricable Ts´ui Pen, opta -simultáneamente- por todas..."

viernes, 30 de diciembre de 2011

El recuerdo de aquella predicción

de la película Poetry de Lee Chang-dong
"A. recuerda un momento de su infancia (a los trece o catorce años). Caminaba sin rumbo una tarde de noviembre con su amigo D. No sucedió nada, pero ambos, en el mismo momento, intuyeron la infinidad de posibilidades que les aguardaban. O quizá podría decirse que lo que sucedió fue que tomaron conciencia de esas posibilidades.
Mientras caminaban en medio del aire gris y frío de la tarde, A. se detuvo de repente.
—Dentro de un año a partir de hoy —le anunció a su amigo— nos sucederá algo extraordinario, algo que cambiará nuestras vidas para siempre.
Pasó el año y el día señalado no ocurrió nada extraordinario.
—No importa —le explicó A. a D.—, sucederá dentro de otro año.
Pero pasó el segundo año y tampoco ocurrió nada. Sin embargo, A. y D. no se desanimaron. Durante todos los años del bachillerato siguieron conmemorando aquel día, no con una ceremonia, sino simplemente mencionándolo. Se encontraban en los pasillos del colegio, por ejemplo, y se decían:
—El sábado es el día.
No es que esperaran que sucediera un milagro, sino algo más extraño; con el paso del tiempo, ambos se habían apegado al recuerdo de aquella predicción.
Descubrió que también el futuro temerario, el misterio de lo que aún no ha ocurrido podía guardarse en la memoria. Y a veces tiene la sensación de que lo verdaderamente extraordinario era la ciega profecía adolescente de veinte años antes, el mismo presagio de lo extraordinario; su mente arrojándose feliz hacia lo desconocido. Lo cierto es que han pasado muchos años y todavía hoy, a finales de noviembre, se sorprende recordando aquel día.”
Paul Auster: La invención de la soledad.

Hay un extraordinario libro de Roland Barthes que habla de los códigos (y de la inutilidad de los códigos) a través de los cuales pasa nuestra subjetividad a medida que lee, y dice algo así como que hay momentos en los que uno, cuando está leyendo, inevitablemente levanta la vista del texto: se separa, se extraña, se siente arrobado o incomodado, y de pronto está ahí, queriendo decir algo que no sabe muy bien dónde volcar o dónde guardar… Y entonces, subraya, cuelga una frase en el margen, busca un papel y un lápiz o el procesador de textos que esté más a mano en alguna pantalla del orbe… Lo cierto es que después de ese rapto, de ese melodioso o furioso vuelo de la mente,  algo ha cambiado, y cuando regresamos al libro, ya no somos los mismos…
Leí esta novela de Paul Auster hace ya algunos años, pero el sábado pasado, cuando en Marca de radio, Eduardo Aliverti leyó al aire este pequeño fragmento (1), sentí que lo leía/ escuchaba por primera vez. ¡Y es que a veces las lecturas se dejan oír tanto mejor que cuando sólo están ahí para nosotros…! La voz de Aliverti hizo que levantara la vista del texto muchos años después de haber intuido que algo había en ese libro que se me estaba escapando. Tal vez se me estaba escapando precisamente para que alguna futura mañana de sábado, la voz de Aliverti me lo devolviera nuevo para que levantara la vista ahora y acá.
No hay peor tragedia que tomar conciencia de la infinidad de posibilidades que nos aguardan, nada más trágico que elegir un solo sendero del jardín: “En todos mis posibles late la imposibilidad.”, dice Feinmann que dice Heiddegger… Por eso, A. expresa el deseo de lo extraordinario: porque algo más tiene que haber que la insoportable estupidez de tener que elegir… Por eso también hace mucho más que expresarlo: al nombrarlo, lo materializa, lo construye, le da cuerpo y le da categoría de predicción, de “verdad revelada"...
Algo extraordinario, algo que cambiará la vida para siempre…  De eso se trata: decir el deseo, gritarlo, patearlo hacia adelante, nombrarlo sin ceremonias ni ritos, “simplemente mencionándolo”, porque mencionándolo, lo existo.
El recuerdo de aquella predicción es el recuerdo de la construcción de la esperanza por la esperanza misma, del deseo por el deseo mismo… Y qué otra cosa es el futuro que el hecho de arrojarnos año tras año a lo desconocido…
 El futuro será temerario o no será, será misterioso o no será, se guardará en la memoria o no vendrá. Tal vez la realización del deseo no sea otra cosa que su construcción, el recuerdo de la predicción de ese hecho extraordinario que algún día vendrá. O no. Después de todo, si viene o no es lo que menos importa...

Que este 2012 los encuentre recordando "aquella" predicción y construyendo nuevas para ser recordadas en algunos de los nuevos futuros, una y otra vez...
Hasta la próxima. 

(1) Pueden escuchar el fragmento de Paul Auster en la voz de Eduardo Aliverti en www.marcaderadio.com.ar (programa del 24 de diciembre de 2011, en la franja que va de 12 a 13 del mediodía) 

14 comentarios:

Eleonora Eberle dijo...

Gracias por ese maravilloso deseo que atesoraré intacto hasta el próximo fin de año... para volver a recomenzar.
Y a vos, que sigas perdiéndote en los infinitos laberintos de donde salís cada vez un poco más linda, más sabia y más humana.
Un abrazo enorme.

La Buena Pipa dijo...

"De eso se trata: decir el deseo, gritarlo, patearlo hacia adelante, nombrarlo sin ceremonias ni ritos, “simplemente mencionándolo”, porque mencionándolo, lo existo."
Me quedo con esta frase, tal vez porque este año, me viene como anillo al dedo.
A gritar deseos, a patearlos y a sacudirlos entonces.
Me encantó. Te quiero.

Marta dijo...

Coincido con la buena pipa, a gritar los deseos y también, de paso, para escucharlos uno mismo...
Como siempre estupenda! Te quiero hermana!!!Marta

Anónimo dijo...

Profe, que poetico! Me encanto su forma como distinta de saludar, siempre le encuentra la vuelta para sorprendernos pero escriba más seguido, desde agosto que no actualizaba el blog!
Lo mejor para usted y su familia para el año que viene!
Cristian

Pedro dijo...

No sé qué me gustó más, si la anécdota de Auster o tu comentario... Definitivamente, me gustó mas tu comentario.
Solamente una sugerencia: escribí más seguido.

lafrasca dijo...

Hay negra... yo no entiendo porqué no escribís y publicás toda esa poesía!!!
Soy geografa, demasiado suelo para alcanzar tu vuelo!!!
Te deseo un excelente 2012 junto a tu hermosa familia..
Espero que el 2012 nos mantenga unidas!!

Anónimo dijo...

O quizás sea que el deseo absoluto consista en no desear nada… Abrir esa puerta que conduce a otra puerta y a otra y así hasta aprender que la vida no es más que una cadena de muertes sucesivas, fragmentos del escaso aire de Marte o de la nada… Fui uno de esos que miran a los ojos y por así mirar se olvidan de los nudos que atan la materia persistente que hay en las miradas, y un día, casi ciegos, dejan de dormir en las pérgolas de los parques o en los umbrales de las iglesias y buscan el calor de otros lechos como quien busca el hambre o un golpe decisivo en la cerviz… Ya no lo soy, ahora yago en la mansedumbre, alumbro con luces diferentes algunas páginas de un libro y, no sin esfuerzo, orino en los sitios adecuados, o no digo nada, o amo a quien debo amar y a quien no debo. Hace demasiado tiempo que alguien decidió hacer de mí un fotograma.

H

Laura Esponda dijo...

Entre el "demasiado suelo para alcanzar tu vuelo" de la tana y la joyita de comentario del poeta que me anda un poco tristón, me parece (ya nos comunicaremos, poeta)pasando por los mimos de Lili, Nati,Pedro, Cristian y mi hermanita del alma... Así dan ganas de empezar el 2012 y de seguir escribiendo...
Gracias a tod@s!

Tomás dijo...

"Por eso, A. expresa el deseo de lo extraordinario: porque algo más tiene que haber que la insoportable estupidez de tener que elegir… " gracias, se me cayeron unas lágrimas y recordé conversaciones antiguas con vos jajaja. Gracias Lau, mil gracias por esas palabras

Elsa dijo...

La verdad es que, pensado así, el deseo, su enunciación, digo... sería más poderosa que su realización...
Me gusta. Me gusta. Me gusta. Será que últimamente ando escasa de los verdaderos deseos!
Que tengas el mejor de los años y siempre es un disfrute enorme leerte!

Anónimo dijo...

Me encantó mami, como siempre. Tarde pero seguro. Acá estoy para decirte que me encanta cuando escribís, que sos más linda cuando escribís (sobre todo porque escribís así de bien) y que estoy orgullosa de tenerte como mamá.

Te quiero!

Laura Esponda dijo...

Tomás: una vez más, gracias por tu pasión! Es contagiosa: sus virus brotan de cada signo que escribís!
Pedro: no exageres, che!
Poeta: ningún poeta yace "en la mansedumbre" ni habita/orina en "sitios adecuados". Los fotogramas no escriben como lo hace usted. Así que no le creo nada, poeta.
Elsa: Creo que en la enunciación está el motor de la vida. Imaginemos que cada cosa deseada se cumpliera inmediatamente como si fuera un pase de magia... No sólo ya no existiría el significante "deseo" sino que la vida llegaría a ser tan aburrida que terminaríamos muertos de espanto.
Hijísima: Yo también te amo y te admiro con todo mi corazón!

LFyM dijo...

Estupendo! Por un 2012 lleno de expectativas !
salud!

Laura Huertas dijo...

Recién lo leo Laura.
Bello y perdurable...
también el escrito de H.
¡¡Que todos los días tengan su predicción!!!!
Besos