"En todas las ficciones, cada vez que un hombre se enfrenta con diversas alternativas, opta por una y elimina las otras; en la del casi inextricable Ts´ui Pen, opta -simultáneamente- por todas..."

martes, 5 de febrero de 2013

Django sin cadenas: la mezcla, la parodia y la intertextualidad recargadas

"...a lo que conduce (la corrección política) es a suavizar, a pasteurizar, 
cuando yo creo que lo que hace falta es lo contrario: darle al espectador 
una píldora gigante para tragar, sin un maldito vaso de agua a mano."
Quentin Tarantino


Quienes amamos a Tarantino sabemos que nada puede sorprendernos ya de sus películas y, sin embargo, todo vuelve a sorprendernos una vez más. La mezcla es siempre mezcla, la parodia es siempre parodia y la hipérbole es siempre una hipérbole más. Y sin embargo, el cóctel que agita Tarantino en Django, sin cadenas es un cóctel que no se mezcla solo, como diría el Indio Solari en alguna de sus canciones. 
En primer lugar, el sistema esclavista norteamericano en la Mississippi de 1858 visto por un dúo conformado por un alemán cazarrecompensas (Christoph Waltz), asesino de ladrones de diligencias al que uno termina amando incondicionalmente, y un esclavo liberto (Jamie Foxx) que pretende emular al príncipe Sigfrido tras su Brunilda de la leyenda alemana ya es un cóctel considerable de  mezclas e inversiones irresistible para cualquier amante de lo impuro. Imperdible en esta linea temática es la escena de los activistas del KKK (que nada tiene que ver con el significado que esto tiene entre los comentaristas del foro de La Nación) cuyos diálogos desopilantes son una de las mejores parodias a los enmascarados que yo, personalmente, haya visto en cine hasta el día de hoy.
En segundo lugar, el cine italiano más denigrado, el spaghetti western es, esta vez, el intertexto elegido para ser ¿homenajeado...? No sé si es la palabra... Si la capacidad de pulverizar a través del arte lo que ya estaba pulverizado por la crítica desde tanto tiempo atrás, puede llamarse "homenaje"... Tal vez podríamos hablar más de ¿rescate?, ¿reconstrucción? ¿salvataje? Pero no, tampoco... Porque rescatar, reconstruir, salvar... ¿para volver a pulverizar? En fin, prefiero no entrar en problemas semánticos, así que "homenajear" me parece una palabra, aunque no exacta, bastante cercana a lo que hace Tarantino con el western italiano de los 60. La presencia de Franco Nero (el Django de Sergio Corbucci, 1966) en un papel secundario muestra el artificio y explicita la intertextualidad: 
- ¿Cómo te llamas?- le pregunta Franco Nero, un adicto italiano a los mandingos o luchadores esclavos, al ex esclavo mientras comparten una copa.
-Django- contesta Django.
-¿Puedes deletrearlo?- pregunta el ex Django de los denigrados westerns italianos.
-D-J-A-N-G-O, Django- repite pronunciando la "j" como "y"-. La "d" no se pronuncia...
-Sí, ya sé- responde Franco Nero en un guiño imperdible que provoca la sonrisa del espectador...
Múltiples son los guiños, las claves que remiten a otros textos, a otros géneros, a otras historias que el cinéfilo reconocerá sin dificultad.
Por último, la relación de Quentin Tarantino con la Historia y con la "verdad", con la política y con la "corrección" es una cuestión que, increíblemente y desconociendo absolutamente cualquier concepción que se tenga sobre el arte, sigue siendo puesta en duda por "justos" y "correctísimos" jueces del quehacer ético como Spike Lee (1). Que Django liberado deje morir a un esclavo mandingo, propiedad del malísimo Calvin Candie (un impecable Leonardo Di Caprio) porque lo único que, en verdad, le interesa no es la lucha abolicionista, sino el rescate de su amada Brunilda y la venganza hacia sus maltratadores, puede llegar a ser políticamente incorrecto. Que le vuele la cabeza a un reo delante de su pequeño hijo porque así obtendrá el dinero para concretar su venganza, también puede ser políticamente incorrecto... Sobre todo porque lo seguimos amando y a nadie le importa cuál es su objetivo ni cómo lo conseguirá sino que lo consiga... Y nos interesa por eso, porque lo amamos, porque Tarantino logró que nos enamoráramos de él y de su amigo alemán a primera vista... ¿Es esto lo que molesta a los guardianes de la corrección política?
Y que la sangre brote de los cuerpos como grifos descompuestos en un jardín de verano, que la cámara se regodee entre la carne destrozada de los esclavos, que el ruido roto de los huesos del mandingo se escuche como se escucha la cámara de Tarantino cuando la música, de golpe, hace silencio... es una paradójica fiesta para los sentidos y para la sensibilidad estética. Pero es cierto, nada de eso es "creíble" y lo hiperbólico, a veces, hasta desata una mueca en la que asoma una especie de sonrisa... ¿Y qué? Eso es cine, eso es arte, es artificio, es la cachetada a la percepción acostumbrada y adormecida de quien mira, la "píldora gigante para tragar, sin un maldito vaso de agua a mano". 
Párrafo aparte merece el guion que es una obra de arte (los diálogos en la casa de Calvin Candie son imperdibles) y las actuaciones, la de los protagonistas pero también la del increíble Samuel Jackson en su rol de viejo esclavo obsecuente y traidor a los suyos... Y la música, tan impecable como los silencios...
Finalmente, Django sin cadenas es una de las mejores películas de Tarantino y de todas las que he visto en los últimos tiempos. Y lo digo yo que lo último que soy es una especialista en cine... Yo, que mucho menos que una especialista, soy una "crítica" de cine. Se los digo yo, que más bien soy una irresponsable que se emociona más de lo que piensa con aquello que la enamora...  
Eso sí, esta irresponsable no va a dejar de sugerirles que no se la pierdan.
Hasta la próxima.

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(1) –Spike Lee se enfureció con el hecho de que en la película se use el término nigger, que tiene una connotación racista. Ya le había reprochado lo mismo en Tiempos violentos.
–El tema es que no soy yo quien usa ese término, sino los blancos esclavistas de la película. Que es lo que sucedía en ese entonces. Si lo que quiero es meter al espectador en esa situación, ¿cómo voy a hacerlo utilizando un lenguaje que no se corresponda con esa situación? Me parece ridícula la crítica. Entre otras cosas, porque a lo que conduce es a suavizar, a pasteurizar, cuando yo creo que lo que hace falta es lo contrario: darle al espectador una píldora gigante para tragar, sin un maldito vaso de agua a mano.

(Entrevista a Quentin Tarantino: Ver texto completo aquí)

11 comentarios:

Eleonora Eberle dijo...

¡Qué buen comentario, Laura!Y gracias por el link a la entrevista de Tarantino que no había leído antes.
Hoy desayuné con la música de la película que Manu se bajó, y seguí cabalgando por esos desiertos ardientes y esas montañas nevadas, sigo un poco así con ese tranco del caballo, con ese fluir.
Como toda película de Tarantino, Django son casi tres horas de inigualable entretenimiento. Quizás alguien que vea una película de Tarantino por primera vez pueda impresionarse por la violencia... Yo me regodeo en esas hipérboles, me mato de risa con los recursos increíbles del héroe, me fascino con los diálogos: sí, Samuel Jackson, está mortal!
Y ni qué hablar de la fotografía, los focos diferenciados, los primeros planos, los paisajes, y esa pintura abstracta en rojo a lo Pollock, en que se convierten las paredes de la Casa Grande al final.
Amo al viejo Landa de "Bastardos sin gloria", que esta vez hizo un Schultz impresionante... y no le perdono al demiurgo de Tarantino que me lo haya matado... O sí, él que estaba preocupado porque el plan no se estropeara por el sentimentalismo romántico de Django, termina perdido por el orgullo, y ahí estaría la Hybris... Ves que está todo, todo, todo...
Como vos decís, un cóctel del mejor:una película híbrida, desmesurada, bella y cruel. "Un negro entre diez mil puede llegar a ser genial", dice Candie... Por más que Tarantino no lo haya premeditado al escribir su guión, que hoy una nación regada con la sangre de más de 200 años de esclavitud tenga un presidente negro (al que hoy juzgamos como blanco, sin complacencias) es una ironía brutal de la historia.
En cuanto a si es la mejor película de Tarantino, o no, eso es cuestión de gustos... Para mi Pulp Ficcion y Kill Bill siguen siendo mis preferidas, pero por motivos subjetivísimos...porque la amo a Uma, porque nunca voy a poder olvidarme de la vuelta a la pantalla de Travolta...
Vos me conocés y mi espirítu optimista apuesta que la mejor película de Tarantino es la que todavía está en su cabeza y en su corazón.

Anónimo dijo...

Gran comentario de la gran película del gran tarantino. Quizás le interese este blog: http://lukacskarloff.blogspot.com.ar/

Lucas Carlos

Laura Esponda dijo...

Sí, Lili, ese regodeo tiene que ver con que la hipérbole desdibuja la violencia, precisamente porque le quita "realismo" y la risa quiebra el espanto... En este sentido, la presentación es inigualable: la canción "Django" que abre la escena con esas letras gigantes (bien del spaghetti western) y rojas como la sangre sobre ese fondo negro (¿representación consciente o inconsciente de la sangre de los esclavos?)...
Por lo que decís acerca de Kill Bill y Pulp Fiction es que no digo que sea la mejor sino que aclaro que para mí está entre las mejores. Como diría Luz, difícil igualar la sorpresa de las primeras películas (como Pulp... y Perros de la calle). Sin embargo, la sorpresa de la repetición es siempre otra, sobre todo cuando la repetición (como en todos los grandes artistas) es también siempre nueva...
¿Las balas que destrozan la carne en Django, no son las mismas dagas y patadas que deshacen la carne, los huesos en Kill Bill? Y sin embargo, no. ¿El cine oriental en Kill Bill no "sufre" el mismo procedimiento que el spaghetti western en Django? Y sin embargo,no; todo vuelve a ser nuevo en Tarantino, que no deja de sorprendernos, sobre todo, cuando nos sorprende con lo de siempre...
En fin, Lili, gracias por tu comentario, inteligente y emotivo que, como siempre, me hace seguir pensando.

Laura Esponda dijo...

Hola, Lucas Carlos, bienvenido a este espacio. Ya mismo voy a mirar tu blog.
Un abrazo virtual!

Eleonora Eberle dijo...

Ah, me quedó en el tintero comentar tu reflexión metalingüística para aplicar el término "homenajear" a estas citas constantes que Tarantino hace a géneros considerados menores.
Me parece muy acertada, porque uno homenajea a lo que ama, a lo que admira, a aquello por lo cual siente gratitud.
Me encontré hoy imaginándome a Tarantino, un adolescente más o menos de nuestra época, "ráscandose" mirando horas y horas de películas clase B, consumiendo historietas, mangas, y la madre tana diciéndole "hacé algo serio, no vas a llegar nada en la vida"...
Como buen artista de la posmodernidad, él puede poner patas para arriba todas las clasificaciones conocidas y desestabilizarnos de ese lugar de comodidad al que tendemos a aferrarnos con uñas y dientes.

Anónimo dijo...

Hola profe. A mi no me entusiasma mucho Tarantino pero la fui a ver por un amigo y obviamente porque la recomendaba usted y reconosco que esta película me entretuvo mucho. Igual, tanta sangre me pone nervioso, jajaja!
Un beso, profe!
Cristian

Pedro dijo...

No quería dejar comentario hasta no haberla visto y recién la fui a ver el martes ya con tu comentario leído, así que pude no perderme ciertos detalles que señalas en tu entrada. Qué agregar? Tal vez que la actuación del protagonista para mi gusto es la mas deslucida, que la fotografía y la música me dejaron boqueando. Que Pulp Fiction me gustó más, sin ninguna duda. No sé Perros de la calle o Kill Bill o Bastardos sin gloria que me pareció brillante.
En fin, es difícil agregar cosas interesantes a tus entradas y a los comentarios que, en general, dejan en tu blog.
Saludos!

LFyM dijo...

Me encantó la entrada del blog, no solo por compartir absolutamente todo lo que pusiste del lado del análisis y los sentimientos encontrados tanto hacia ciertos personajes como a las actuaciones destacables que aparecen, si no también porque incorporaste datos y muchas intertextualidades que no son habituales en otras de tus entradas ( que también son geniales, que no se mal interprete). Por el lado de la película (que me encantó)me gustaría destacar la escena en que el alemán asesina a el personaje de Leonardo Di Caprio afirmando que "no se pudo contener". Realmente si a esa altura no "amabas" al personaje, ahí te ganó seguro.

Sangramente dijo...

Me encanta tu análisis
Encontré la escena de Franco Nero
Qué delicado detalle

Vi la peli Django del '66, la tengo en MKV en la compu.

Lo que me gusta de la idea del Spaghetti Western es tener una producción yanqui hecha fuera de yanquilandia.
Me gusta pensarlos como burlas al genero Western.

Los héroes renegados de los Westerns yanquis se siguieron haciendo por siempre jamás
Me encantó Darín en su entrevista con Fantino y más todavía el informe que armaron en TVr donde metieron un viejo archivo de Rodrigo De la Serna opinando lo mismo siendo mucho más joven y menos exitoso que Darín hoy.


En conclusión, qué loco genio este Tarantino che

Sangramente dijo...

Corrijo: (...) producción "a lo yanqui" (...)

Daniela Campos dijo...

Es de las mejores películas a pesar de tratarse de una película que refleja un tema fuerte como lo es la esclavitud, me gusto la actuación de Kerry Washington, aunque maneja muchas escenas cargadas de sangre, de disparos y de pelas que deja cierta moraleja sobre estos temas polémicos.