"En todas las ficciones, cada vez que un hombre se enfrenta con diversas alternativas, opta por una y elimina las otras; en la del casi inextricable Ts´ui Pen, opta -simultáneamente- por todas..."

viernes, 7 de mayo de 2010

¿Una generación de "boludos"?

A mi amigo Daniel Cámpora, compañero de charlas entre vinito y vinito.

"__¿Qué hacé, boludo? ¿Todo bien, boludo?
__Todo tranquilo, boludo, ¿y vo, boludo?
__Todo bien, boludo. Rebién, boludo, en serio. "
(Escuchado como al pasar en una charla entre adolescentes)

Es ya un lugar común que los adultos de mi generación critiquemos a nuestros adolescentes por el uso indiscriminado y para mi gusto abusivo del apelativo "boludo" o "boluda". Sin embargo, no hemos hecho más que criticarlos en lugar de abocarnos a analizar las causas de este uso tan extendido entre nuestros jóvenes de la palabra "boludo" o "boluda" como mero apelativo para convocar al par. Y mucho menos nos hemos preocupado por medir las consecuencias que todos los argentinos hemos sufrido, sufrimos y sufriremos por la banalización de este querido vocablo que nos ha representado y nos representa hoy en todo el mundo, y que está casi a la altura de un Borges, un Piazzolla o un Maradona.
Concordarán conmigo en que, cuando nosotros, los que estamos arañando los cincuenta, éramos adolescentes, también teníamos nuestros propios vocativos. "Loco", "flaco", "hermano"... eran algunos de los motes que usábamos para llamarnos entre nosotros. ¿Alguien recuerda el enojo de nuestros padres cuando nos escuchaban hablar de "ese" modo? ¿O cuando cantábamos "Cocaine" a voz en cuello arrebatados por la música y la comunión de estar entre amigos?
Mi mamá, por ejemplo, se enojaba cuando decía "¡Qué bronca!" y entonces me corregía diciéndome: "Nena, no se dice ¨qué bronca¨, se dice ¨qué fastidio¨". Yo me imaginaba diciendo "qué fastidio" en alguna de las reuniones de entonces y me reía de sólo pensar en las caras que pondrían mis amigos y mis amigas ante semejante alocución.
¿Es casual que uno de los vocativos que más usaba nuestra generación fuera el de "loco"? Si lo pensamos un poco, el vocativo "loco" tenía su razón de ser. Éramos los herederos de la generación hippie, de la generación que cambió los modos de mirar el mundo y que privilegió el amor por sobre todas las cosas, que revolucionó el concepto de familia y pregonó la libertad sexual. ¿Quién de nosotros no estaba orgulloso de "estar un poco loco" en una sociedad ahogada en estructuras y deberseres?
No era, pues, tan "loco" que nos llamáramos "loco", "loquito", "loca", "loquita" y nos vistiéramos con largas polleras y sandalias franciscanas, con vinchas de flores naturales y túnicas de bambula teñida al batik. Nos vestimos como ellos aunque no éramos ellos porque estábamos orgullosos de su revuelo social. Y así vestidos, militamos el "hagamos el amor y no la guerra" e hicimos política porque sabíamos que el mundo no podía seguir siendo tal como era, no podía seguir funcionando tal como estaba.
Muchas veces hemos dicho en este espacio que el lenguaje no es para nada inocente y los modos en que los jóvenes de las diferentes generaciones se han llamado a sí mismos no son nunca meramente casuales. Si bien los apelativos terminan siendo solamente eso: apelativos, nunca pierden el sentido original de la palabra o las palabras que lo forman. Tal vez, y sólo tal vez, nos llamábamos "loco" o "loca" porque en nuestra generación hubo muchos "locos" y "locas" que dieron la vida por un ideal, porque otros "locos" con sandalias o "locas" semidesnudas cantaban "Libros sapiensales" o "Jugo de tomate frío" en la playa bajo la luna, en lugar de trabajar o de estudiar y porque muchos "locos" le dijeron "no" al casamiento, "no" a las normas, "no" a la hipócrita sociedad.
Y ahora me pregunto qué fue lo que hizo que los adolescentes de hoy en día (pero también los de la década del 90) se llamaran uno a otro "boludo" o "boluda". ¿Qué hizo que inconscientemente se vieran a sí mismos de ese modo? ¿Será que entre nuestra generación y la siguiente ocurrió una dictadura feroz que apuntó a aniquilar la inteligencia, la rebelión, las ganas de volar? ¿Será que esa matanza no sólo asesinó cuerpos e ideas sino que, además, asesinó a la "locura" para que la "boludez" tuviera el terreno libre en las jóvenes mentes de nuestros jóvenes adolescentes? ¿O será que el "boludo" no es más que una maniobra de rebelión juvenil inconsciente contra el lenguaje instaurado, contra quienes nos creemos los dueños del lenguaje, contra quienes nos creemos con derecho a decirle a los jóvenes cómo tienen que hablar? ¿No sufrimos también, acaso, por parte de nuestros padres esa soberbia de creerse ellos mismos los dueños del buen decir? ¿En verdad podemos enojarnos con nuestros jóvenes porque se llaman uno a otro "boludo" o "boluda"? No lo sé. En verdad, no lo sé.
Lo que sí sé es que los subestimamos cuando creemos que no saben con quién o cuándo usar el apelativo, que es más fácil echarle la culpa a ellos y a las nuevas tecnologías que darnos cuenta de que somos nosotros, los adultos, quienes no podemos o no sabemos ponerles un límite. Cuando decimos indignados: "¡Lo que pasa es que con eso del msn se han acostumbrado a escribir cualquier cosa!", o: "No sé qué hacer con mis hijos que me tratan de boludo como si yo fuera un compañerito más", en realidad, lo que estamos haciendo no es otra cosa que esquivar el bulto. Yo creo que los chicos manejan más códigos que nosotros y que saben perfectamente cuál corresponde a cada situación comunicativa. En todo caso, dependerá de nosotros, sus guías, poner los límites cuando corresponde. Convengamos que es más fácil "dejarlo pasar" que ponerse firme en la decisión de no dejarlos ir más allá de lo que ellos en realidad quieren ir, porque en definitiva, si algo nos están pidiendo a gritos nuestros adolescentes es que les pongamos un límite. Inconscientemente saben que preocuparnos es quererlos. Ningún hijo, ningún alumno se siente cómodo cuando los padres o sus docentes son demasiado permisivos.
Para terminar con este tema, a mí, particularmente, lo que en verdad me molesta es la banalización que el otrora inigualable insulto argentino ha sufrido a partir de las últimas generaciones de jóvenes. ¿Qué ha quedado de la bellísima violencia de la palabra "boludo" o "boluda", sólo superada por la más bellísima aún: "pelotudo" o "pelotuda"? ¿Qué ha quedado de ella después de esta apropiación juvenil del término como un vocativo inocuo cuando no insoportablemente amistoso? ¿Qué queda de la belleza de las malas palabras a las que se ha referido Roberto Fontanarrosa en el III Congreso de la Lengua que se llevó a cabo en Rosario en agosto de 2004 (Ver aquí)? Nada. No queda nada. Tal vez una leve diferencia en la entonación, en la acentuación un poco más violenta de la sílaba "lu"...
Pero esto es nada o casi nada... Ahora somos todos boludos y no nos diferenciamos ya como boludos los unos de los otros.
Hasta la próxima.

28 comentarios:

Luz dijo...

Claramente:
- Tal vez, y sólo tal vez, nos llamábamos "loco" o "loca" porque en nuestra generación hubo muchos "locos" y "locas" -

Espero haber entendido bien... De todos modos creo que estoy en lo cierto... En nuestra generación hay muchos BOLUDOS, y posiblemente identifiquemos a nuestros pares de esa manera.

Me acuerdo patente de esa discusión en el cumpleaños de la abuela, apenas llegamos nosotras, justo para defenderte con tan intelectuales ejemplos en vivo y en directo (?).

Me pone contenta que haya aunque sea unos pocos adultos que sepan mirar su adolescencia para entender la nuestra hoy en día.
Y me reí mucho con Fontanarrosa, nadie lo podría haber explicado mejor jajaja.

Besos.

Clari. dijo...

Jajaj, profe, me decepcionó un poquito que no haya NI UNA CHIQUITA MENCIÓN al profético discaazo "La Era de la Boludez", que bien lo merece!

Me gustó mucho el texto, y entre otras cosas me lleva a preguntarme: si vos eras loca, y yo soy boluda, la próxima generación, osea, mis hijos ¿qué van a ser?

Espero volverlos locos. muy.:P

Eleonora Eberle dijo...

Ja, ja... me encantó este análisis.
Pienso que lo que diluye la mágica fuerza de las malas palabras es el abuso. Como el famosos "h... de p..." que se usa tanto y según la entonación que se le dé puede transformarse en un superlativo elogio.
En mi boca las malas palabras siguen funcionando por eso. Las uso poco, pero cuando me sale un "boludo/boluda", o "h... de p...", el receptor se queda boquiabierto y descolocado, knock out. Porque las malas palabras son los únicos puños que me permito usar cuando se me acabaron las razones.
Besos y seguí analizando las palabras y las cosas que me encanta.

Lili Adán dijo...

Me encantó tu análisis Laura y sin duda todos tus "tal vez" tienen un fundamento, están atravesados por la historia y la memoria.
Como te dije en otro momento, me preocupa la facilidad con que naturalizamos las conductas y que la palabra "boludo" haya perdido su calidad catártica.
El trabajo que nos regalaste me permite seguir alimentando la utopía de ser críticos y si usamos una palabra saber por qué y para qué lo hacemos.
Gracias y muchos besos

Laura Esponda dijo...

Luz: En todas las generaciones hay muchos boludos. Quedate tranquila. jaja.
Clari: Tenés razón. ¡Con lo que me gusta Divididos y se me pasó completamente! Hay un tema en ese discazo que se llama, creo, "Salir a comprar" que es muy representativo del modo en que el mercado nos come la cabeza y nos convierte en boludos funcionales al sistema.
Eleonora: Creo que nunca te escuché decir una sola de las mal llamadas "malas palabras" y la verdad que si la escuchara de vos (usada "malamente", digo, como insulto) me asustaría bastante. jaja
Gracias, Lili, mi compañera de largas discusiones cibernéticas... Ya vendrán las vacaciones de invierno para volver a las charlas por mail!
Gracias a las cuatro por participar de la conversación. Creo que la blogosfera es, en definitiva, eso: otra forma de la conversación distinta de la del cara a cara, distinta de la del chat... Pero ésa será una reflexión para una próxima entrada.
Saludos!

Manú dijo...

Al menos tenemos un "boludo" entero. La generación de mi hermano tiene medio boludo. Usan el "bló", -Che bló, no sabés bló.

Siempre es un honor leer tus entradas.

Saludos

Ariel dijo...

Estoy esperando el comentario de Cámpora.
Le aconsejo que no quiera hacerlo perfecto, con un "correcto" es sufieciente. Todo esto en el supuesto caso de que haya leido la entrada. En definitiva, que se apure,que no sea "boludo" que la gente se va a mover para la "foto".

Laura Esponda dijo...

Ariel: Bastante críptico el mensaje, sólo para entendidos del grupo "Bucay" jaja!

Un amigo acaba de mandarme por mail un video de Enrique el antiguo, en el que el personaje reacciona ofendido frente a las "chicas" que le dicen "boludo". Es muy representativo del choque generacional en cuanto al uso del lenguaje y, para mi gusto, uno de los mejores personajes de Guillermo Francella. Les dejo el link para el que le interese:

http://www.youtube.com/watch?v=XPx85KGLI7Y

Se ve bastante mal, pero vale la pena.
Saludos!

La Buena Pipa dijo...

Yo soy de la generación de los "Boludos" anónimos incoloros, inodoros e insípidos.

Me encantan "Las Palabras y las cosas" a las que voy a hacer mi humilde, humildísimo aporte:

¡Recórcholis! ¡Pardiez! ¡Rayos y Centellas! ¡Diantres! Me acaban de contar las chicas de la Cofradía del Ovario que... LOS BOLUDOS, ADEMÁS DE BOLUDOS, SON FÉRTILES.

LBP

pablo dijo...

Me encanto el tema pero personalmente se que el lenguaje esta formado por simbolos y estos adquieren significado en tanto las partes involucradas entiendan o se les represente las mismas imagenes al utilizarlo y como bien dijiste porque boludo?,sera como te parecio a vos la banalizacion se nuestro viejo insulto generacional,o se ha vaciado totalmente de contenido para resignificarse como algo conocido,algo a lo que no se le tiene que rendir mucho respeto ya que es un igual,o simplemente lo dieron vuelta y significa cercania sin hacer juicio de valor, mas que nada es una orden imperativa: se como yo ,entendeme al toque y por favor no me pidas mas que esto porque para eso si soy en auntenticoyperfebto BOLUDO

Laura Esponda dijo...

Nati: Las chicas de la Cofradía tienen toda la razón del mundo! jaja! Pero vos no sos ni incolora, ni inodora ni insípida, amiga!!

Hola, Pablo, qué gusto que pases por acá!
Las palabras, como vos decís, obviamente se van resignificando a través del uso y lo que antes era un claro insulto es ahora un símbolo de pertenencia a un grupo generacional. Sin embargo, mantiene de manera más o menos oculta, creo yo, la carga semántica original. Me pregunto por qué no se ha naturalizado en el uso un apelativo como "capo" o "genio", o cualquier otro con una carga semántica positiva...
En fin, seguramente no llegaremos a ninguna certeza ni a ninguna conclusión (no se trata de eso) pero tal vez, dejemos la conversación un poco más sabios.
Bienvenido, entonces, a la charla!

Anónimo dijo...

“y nos vistiéramos con largas polleras y sandalias franciscanas, con vinchas de flores naturales y túnicas de bambula teñida al batik”

-¡Ah!... ¿tú también?


Este texto, querida Alecto, es, para mi gusto, el más bonito, entrañable y no sé qué más, que has escrito en este blog. Y tienes razón hasta en las dudas.

Heriberón 500 mgs

Tomás dijo...

jajajaja perdón que comience mi comentario con una carcajada profe, no lo tome a mal jajaja, pero es que me fascinó su análisis y me dio un poco de gracia también. Es verdad, el boludo de ustedes era feroz, era impetuoso, el nuestro es más "tiernito", más "manejable". Yo pienso que el lenguaje va cambiando, no se. ¿Será que ya no adorámos realmente la figura del "loco" y ahora somos todos "boludos" noventistas? ¿Es realmente en este caso el lengauje (como en taaaantos caoss) un reflejo del estado en el que esta nuestra conciencia? ¿Podrá ser así? Yo concidero que más allá del criterio qie elijamos para tratar a este vocablo que se habre paso entre los legítimos para pedir que un padre lo reconozca jajaja, hay que entender que lo que importa es no crerse "boludo". Aunque, en una sociedad donde constantemente nos llamamos así.. ¿será posible discriminar?
Profe, como siempre un placer.

PD: Pagaría TAAAANTO por verla vestida como dice que se vistió ;)

Anónimo dijo...

uff, me gustó che. Me hiciste acordar a una nota en una vieja revista Humor (creo que del 83) títulada "!Loco, qué palida el lenguaje juvenil". Dice por ahí (es largo pero lo copio porque me gustó mucho):

"Rehuyendo el sentido de muchas de las palabras que emplean, optaron por usarlas para expresar exactamente lo contrario de lo que ellas significan. Así, un tipo inteligente, capaz de ganarse el consenso de sus pares a fuerza de talento y lucidez, es un "hijo de puta". Un proyecto que logra despertar toda la vitalidad y entusiasmo, es algo que "mata". Los que en mi tiempo eran "barbaros" y "bestias" hoy son "genios y maestros" y para alcanzar este rango expecional no se requiere más que ser simpático y sociable. Alguien cuyos puntos de vista coinciden con nosotros es un "loco". Para llamar la atención a un amigo, su nombre sobra y "boludo" basta y un conocido, aunque sea gordo y más que gordo, es siempre un "flaco""

"En esta república, en este siniestro reino del revés, donde los jóvenes han aprendido a hablar como hablan; a intentar, como sea, la ruptura del encierro, una burla y un desacato a la perversión que los ahoga y, han sabido, para ello, valerse de las enseñanzas que les suministra el régimen (...) saben, como sus gobernantes, como recurrir al lenguaje para ocultar lo que hacen y disimular lo que piensan. Conoce, como ellos, el arte de expresar por omisión y han dejado en la memoria colectiva su testimonio sobre el trágico tiempo que les tocó. Tal la tergiversación, la patólogia cívica que, en parte, también ellos acusan y que, florenciendo en el lenguaje juvenil, prueba la hondura con que la sórdida enseñanza de los dictadores caló en el alma de los adolescentes: si queremos comunicarnos, aprendamos a NO decir francamente lo que somos y lo que sentimos. Pero lo que en cambio no logró ese pérfido magisterio fue persuadirlos de olvidar quienes son y qué sienten y por eso, han apelado a a la hipérbole, al contrasentido, a la desmesura y al ingenio..."

(Claro, que se refiere a algunas palabras que ya no se usan tanto hoy y que la lectura no es la misma que la tuya pero me pareció interesante)

saludos,

juan.

Laura Esponda dijo...

Querido Manú: Lo de "Blo" estuvo genial y es cierto, ya ni siquiera usan la palabra completa!!

Querido poeta: "Y tienes razón hasta en las dudas": Eso es bellísimo. Eso es decir bien, querido amigo

Tomás: Me encantó hacerte reír. Sé que con tu nivel de exigencia, esto no es fácil.

Juan: Muy bueno el texto de Humor. ¿Sabés quién es el autor?
En esa coyuntura de regreso a la democracia, el análisis apuntaba a la censura. Una vez más, lo que Josefina Ludmer llamó "las tretas del débil": cómo decir cuando no se puede decir, cómo transgredir la norma dictatorial sin ser bajado de un hondazo.
Por otra parte, el punto de vista no está tan alejado de una de las hipótesis que propone el mío. Cuando digo, por ejemplo,"¿O será que el "boludo" no es más que una maniobra de rebelión juvenil inconsciente contra el lenguaje instaurado, contra quienes nos creemos los dueños del lenguaje, contra quienes nos creemos con derecho a decirle a los jóvenes cómo tienen que hablar?" Una vez más: la necesidad de la transgresión que es básica y constitutiva de la identidad en todo joven que se precie de tal.

Anónimo dijo...

El texto es de Santiago Kovadloff y está en la revista número 94. De acuerdo con todo lo demás.

beso,

juan

emeygriega dijo...

Perdón....¿ y las mujeres que se llaman unas a otras "boludas"?

Ay, qué diccionario precario el nuestro, con tanto lunfardo para usar....

Besos, boluda.

emeygriega dijo...

Mi próxima entrada será sobre el diccionario Clarín de los argentinos. Te espero.

Laura Esponda dijo...

jaja! Ni siquiera tenemos bolas! Podríamos decirnos: "tetudas" u "ovarudas" pero no... hasta los apelativos nos atraviesan como coladores!! Por lo menos, discursivamente, usé el "boludo o boluda" jaja!
Espero ansiosa ese diccionario Clarín de los argentinos!

Boy Olmi dijo...

jajjaja que limada la tia eh, mmm bueno si, me voy a señalar como uno de esos boludos tipicos de la epoca actual, me corresponde...y luego de decir esto y estando de acuerdo en todo lo que se dice, creo tambien que el boludo de hoy en dia tiene, y digo tal vez no? como una especie de letargo de pepa cual si fuese ancestral de los años 70 o posterior, que todavia el SNC no asimiló y automaticamemte eso lo convierte en un boludo aun mas peligroso, un boludo catastroficamente mas peligroso!, una bomba de tiempo capaz de estallar en cualquier momento, de la cual hay que tener mas que cuidado mmmhheeeaeapepemhhhmm sin ir mas lejos puede estar ahora mismo al lado de su monitor, mirandolo fijamente como convulsionado, eternizado pensando en el culo de jesica cirio, a punto de convencerlo de decir una estupidez o peor aun!, llegando al punto de sodomizarlo y enseñarle minuciosamente a gritar infelicidades tales como "y si nos cojemos un viejo y lo disfrazamos de Polino?" o quien sabe, tal vez lo convenza de robarle la billetera a un juez en la esquina de una comisaria, en Gerli. En fin, precaucion, y por sobre todas las cosas cerrar bien las canillas luego de bañarse, no usar pollera de manga larga o pueden morir por ósmosis diafragmal, en su defecto usar botas y andar en bolas por la casa es bueno y solo causa un letargo cardiovascular de 5 min cada 3 dias.

Laura Esponda dijo...

¡jajaj! Estuve dilucidando largo tiempo pensando quién podía ser el adorable "desubicado" que escribió acá arriba! jaja! ¿Cómo no me di cuenta antes de quién eras? Me parece que la edad me está haciendo bolsa los instintos. Obviamente me ayudaron los chicos (que se mataron de risa con tu comentario)
Y claro! ¿Cómo no iba a salir desubicado el nene, cómo va a tener límites ese chico si los padres no tienen límites? jaja!
Me alegra, querido sobrino otrora de pelo largo, que hayas pasado por acá.
Saludos!

Luz dijo...

Yo todavía no sé si esa firma es de Pachu o de Agus jajajaja (al frente de una), porque me suena a Pachu, pero el de pelo largo es Agus.
Saquenme la duda por favor. :P

Godofredo Firmin dijo...

hola laura
con este asunto de las buenas y malas palabras, pretenden venir a zanjar la cuestión del lenguaje. y no.
me gustó muchisimo la analogía entre el uso del "boludo" y la "generación apolìtica", los descerebrados de menem.
la dictadura se lleva a una generación de pensantes enterita, y los que quedamos nos vamos llamando cada vez más parecido uno a otro. medio raro, si.
en cuanto al lenguaje, yo no creo que haya que preservar nada. pero eso debe ser por mi trastorno límite de la personalidad y mi reticencia a la autoridad. para mí es barajar y dar de nuevo, si fuera posible algo como eso. cuidar esto que tenemos, la palabra, como si fuera algo que no hubiera salido del mismo agujero que las enfermedades venéreas y los vendedores de seguros, me resulta bastante ridiculo.

siempre es un placer leerte.
un abrazo

Laura Esponda dijo...

"...barajar y dar de nuevo, si fuera posible algo como eso". Creo que ahí está la clave, Pablo, ese estar en el borde: entre la necesidad de "barajar y dar de nuevo" y la imposibilidad de hacerlo. En ese límite, el lenguaje se rasga, al menos, y empieza a decir otras cosas, si no nuevas, al menos, las que molestan a los que "dicen bien".

insoportablemente viva dijo...

Me cuesta mucho firmar seriamente después de leer el comentario de Pachu, por Dios...
Ya te dí mi opinión personalmente respecto a esta entrada...
Me encantó, lo sabés.
Como me encanta todo lo que hacés y todo lo que sos.

Es muy factible que la palabra de "moda" en el adolescente refleje la época en la que vive...
Si me preguntás...
prefiero ser una "loca" que una "boluda"... Pero admito que es difícil de desligarse del tan usado y amado (?) boludo.

Te amo má.

Laura Esponda dijo...

Hijísima del alma! Si hay alguien que está lejos de ser una "boluda" y cerquísima de ser una "loca" (yo diría con un pie a un lado y el otro, al otro), ésa sos vos!!
Te amo, loca como tu madre!

Bruno Elías dijo...

Las distintas generaciones van desarrollando su propio vocabulario mirando al mundo que los rodea.
Nos desarrollamos en el mismo mundo, buscamos ese "algo" en el cual identificarnos.
Cada uno es parte de ese mundo, y utiliza las expresiones que le brinda. Estas expresiones cambian pero no se pierden. Citando también al querido Fontanarrosa, "el tango se puede bailar a cualquier edad, no es como el breakdanse"; no es perder, sino adquirir nuevas formas, algunas buenas y positivas, otras mejor perdelas.
Somos boludos, aceptarlo es dificil, pero sirve. Como también sirve aceptar que somos locos, loquitos. Sin esa locura, no seriamos esto, de lo cual por lo menos yo, estoy completamente orgulloso.
Gran entrada, gran reflexion.
Un Abrazo Virtual

Laura Esponda dijo...

Hola, Bruno! Bienvenido a la charla! Como vos decís, cada generación tiene sus propios códigos porque fundamentalmente necesita diferenciarse de la anterior y en esta diferenciación asumir una identidad y un lugar de pertenencia al grupo. El "boludo" es generacional pero también es una cuestión de época. ¿Cómo se llamarán los adolescentes dentro de 20 años? Actualmente observo más ganas de participar en los nuevos adolescentes, veo chicos discutiendo de política como hacía años y años que no observaba. Eso me da esperanzas porque una generación desinteresada en lo público y en la organización de un país no tiene un gran futuro como comunidad ni como Nación.
Espié tus blogs. Hay uno que pintaba bien y lo abandonaste... Lástima!
Saludos.